La violencia es bella. Supongo que nos dan mas morbo las cosas tristes, malas, imágenes duras, inteligencia emocional, choque de emociones... Nos hacen sentir a gusto en nuestras cosas y cómodos en nuestras vidas. O nos hunden en la miseria y nos reafirman en nuestra creencia de que el mundo es una mierda.

domingo, 13 de enero de 2013


Hoy es Domingo, y los Domingos son días aburridos si no sales a la calle, aunque sea un poco. Los domingos son rutina de estar en casa, en los que las cuatro paredes de tu cuarto son monotonía. Miras por la ventana, no piensas en nada, las letras tristes invaden tus venas, y los cigarros queman las historias de una manera diferente. Tal vez este Domingo pertenezca a esa rutina tras un fin de semana de desenfreno y no hacer nada. Pero la rutina es una droga. Y esta droga nos afecta cada día de formas diferentes. Tal vez hoy piense en ti, en esos besos que me diste para salvaguardarme del frío entre tus brazos y que ayer se rompieron como un vaso contra el suelo al rechazarme. Tal vez sea eso. Tal vez sea un iluso. Tal vez sea un romántico, un soñador y un bohemio en tiempos de valores simples y difíciles. Tal vez lo quiera todo y no quiera nada, solo tengo claro que durante meses te quise a ti, y tú a mi de una manera diferente hasta ayer. Las hostias nos hacen daño, y nos enseñan. Pero de toda hostia la cicatriz se cura y si hace falta te levantas con muletas. Mi ciudad y Madrid vieron nuestros besos, esos sitios se han hecho presentes. Es imposible no recordar un beso tan perfecto en la Gran Vía bajo las luces de Navidad. Es imposible olvidar, porque nunca se hace. Nunca se olvida, solo se recuerda con menor frecuencia ¿Pero de olvidar? De eso se encarga desgraciadamente el Alzheimer, el paso del tiempo, y sustituyendo unos labios por otros. Tus labios ya me están sustituyendo, los míos se muerden solos al recordarte. Tal vez el destino hace la vida más fácil a los vividores y valientes, yo sigo sentado un banco rematando este paquete de cigarrillos y mirando los posos del café pensando en ti, pensando en nada y pensando en nadie. Solo cuento los meses, días o semanas para coger el avión a mi paraíso británico y volver a desconectar más de o que desconecto en Madrid. Solo cuento los días para volver a sustituir nuevamente unos labios.


2 comentarios:

  1. Nunca se olvida, incluso cuando parece que lo hacemos, siempre hay algo que nos hace revivir esos recuerdos.

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