-Estefanía puedes pasar.- Dijo tras una sonrisa forzada en contraposición a su serio rostro.
Ella cogió su bolso posado sobre el suelo al mismo tiempo que despectivamente mascaba su insípido chicle de fresa.
Todas cómodas, ella en la silla, y la otra en su sillón giratorio de cuero. Sobre el despacho, nada. Estaba vacío.
-No hay nada, las consideraciones son las mismas ¿me equivoco? -Se adelantó maleducadamente, la verdad es que estaba muy harta de dar tumbos de discográfica en estudio de grabación y que siempre la mandabaran para casa.
Tras una pausa y una mirada sarcástica, la ejecutiva respondió.
- La verdad es que...Déjame ver.- Empezaba a alborotar unos papeles de su cajón. Sacó un folio y comenzó a rellenarlo.- Lamentablemente nos hemos quedado sin fotocopias de contratos, así que te lo hago yo a mano.
A Estefanía se le quedaba la cara de piedra. No sabía como reaccionar, solo se quitó las gafas y mostró sus negros ojos. La boca la tenía extremadamente abierta. Finalmente, las lágrimas salían de sus ojos.
- Pe pe pero...
-Chica, toma el bolígrafo y hazme el favor de rellenarmelo.- Sonreía.
Inmediatamente sus labios esbozaron una bonita sonrisa, dejaban ver sus dientes de marfil perfectamente alineados por los brakets. Las lágrimas caían débilmente por sus mejillas.
- Perfecto, pues mira. Aquí tienes mi tarjeta, llámame dentro de un par de días y te comento. Por cierto, tu Curriculum es excelente, excelentemente oscuro. A excepción de el excelente nivel de piano que tienes, eso nos vendrá bien.
- Vale.- Dijo sosa, pero radiando felicidad al mismo tiempo que retiraba nuevamente sus lágrimas.
Salió corriendo hacia el ascensor que rápidamente marcaría la planta baja. Impaciente viaje hasta tierra firme, no soportaba los rascacielos tan altos, pero sí que amaba Nueva York. Su ciudad. En la que nació, creció, se crió con su perfecta familia italiana en un ambiente de lo mas americano, tocó el piano, se enamoró, fue rechazada y sufrió bullying por no ser la típica 'barbie' de si instituto... Tantas cosas. Sin saber como, estaba ya caminando por una de las calles que conducían hacia un pequeño mirador del puerto. Todo se le venía a la cabeza, estaba desconcertada. ¿Era un sueño? No creía. Se llevaba las manos a la cabeza mientras reía sola, las lagrimas cesaban. Su sueño, su jodido sueño era real.
En ese momento pasó un coche a todo volumen por su lado. Queen, Radio Ga Ga.

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