Se tiraba al agua como siempre de bomba. Como si fuera una
chica pequeña, ese espíritu infantil nunca ha de perderse; o eso decía ella. El
agua fría, invadía cada uno de sus poros como si millones de alfileres se
clavaran en su cuerpo a medida que su cuerpo se iba sumergiendo. Era ella, era
su río. Podía recordar cada rincón de aquel sitio, con un recuerdo. De niña,
con sus amigos, esas noches frías con sudaderas de universidades británicas, su
familia, o simplemente ella sola; buscándose o encontrándose. Disfrutaba nadar.
Meter el cuerpo rápido, adaptarse al agua helada de un río hasta en aquel mes
de Agosto y bucear. Bucear, sumergirse, sumergir sus pensamientos, sumergirse
ella misma. El agua del fondo, como de costumbre, siempre tenía unos grados de
diferencia respecto a los de la superficie. Y esos cambios de temperatura, la
hacía evadirse del Mundo. Simplemente, relajarse. Las algas, la arena, las
piedras resbaladizas, los peces, los insectos, el agua, el Sol, el viento, el
aroma a campo. Era su río; y lo prefería antes que una playa abarrotada de
familias medias españolas, y turistas cuya piel siempre se torna a color rojo.
En ese momento, no pensaba en nada. Estaba buceando unos cuantos metros por el
fondo, el cual rozaba sus pies y su tripa. De repente, se dio contra el
bordillo ¿Qué hacía allí? Al instante subió a la superficie. Cogió aire, lo
soltó; y abrió los ojos. Ah, es verdad. Podía divisar todos aquellos gigantes
bloques de apartamentos que rodeaban su piscina. Pero la daba igual.
Seguidamente, se volvió a sumergir.


Me encanta, eres realmente bueno:D
ResponderEliminarQuién fuera pequeño otra vez... :) Sólo quedan los recuerdos y los momentos plasmados en fotografías. Sólo nos queda volver a ese "nuestro lugar" para volver a sentirse libre. Un saludo desde http://marisa-dulcetentacion.blogspot.com.es/?m=1
ResponderEliminarPD: Me ha encantado :)