Su gorro no llamaba la atención de nadie en aquél marrón bosque. Tenía un pon pon en la punta de color rosa, era su favorito. Marrón bosque, si. No había ni un solo árbol perenne en aquél sitio que ella tanto disfrutaba. Triste, no. Bohemia, amente del café, un buen cigarrillo y el cielo gris de su ciudad. No se escuchaba nada aparte de el chasquido que producían sus pies al pisar aquél sendero difuminado por una alfombra otoñal. No sabía si era principios de Noviembre o finales de Octubre. No sabía la hora ni el día, solo estaba de paso. Lo único que la importaba es que era Otoño, y estaba allí. Sola, en compañía de las cenizas del cigarrillo que se acaba de encender con una cerilla y el calor del termo lleno de café que se había preparado. Café, con leche y mucha azúcar. Las penas hay que tomárselas con dulzura y al menos construir una falsa sonrisa. Ella, no sonreía ni lloraba. Solo pensaba, daba un par de caladas y sorbos al mismo tiempo que miraba las fotos que había tomado en el camino. Eran bien buenas, ya las editaría y subiría en su momento. Adoraba ese sitio y cómo la hacía sentir. Era un nada, parte de un todo. Sacó el mechero y comenzó a quemar una hoja que había arrancado. En ese momento la calle se hizo eco del sonido de la sirena, era una ambulancia. Soltó la hoja en llamas, no era un bosque. O quién sabe, tal vez si.

Si te gustan los bosques y los gorros de lana con pon pon, te recomiendo que te pases :) http://yoenestadopuro.blogspot.com.es/2012/08/tardes-de-otono-y-gorros-con-pompon.html?m=1 . Un saludo.
ResponderEliminarp.d: me gusta tu blog :)