Ya había pasado una hora. En el centro de danza no había nadie. Bueno, nadie no. En la sala, justo en el medio del parqué, había un folio. Al lado de un folio, un tu-tú, unos zapatos y una cinta. En el folio, solo había un simple adiós. Ella, estaba en el metro. Miraba su reflejo en la ventana de enfrente, estaba sonriendo.
La violencia es bella. Supongo que nos dan mas morbo las cosas tristes, malas, imágenes duras, inteligencia emocional, choque de emociones... Nos hacen sentir a gusto en nuestras cosas y cómodos en nuestras vidas. O nos hunden en la miseria y nos reafirman en nuestra creencia de que el mundo es una mierda.
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Alicia Rubio.
Las sonrisas de despedida adornaban la pequeña sala. Ella, se quedaba sola ¿Sola? No, cada postura era un mundo, era un pensamiento. Cada salto, era una historia. Cada punta, era una meta a superar. Su cara inexpresiva de concentración, demostraba madurez. Pero nunca se desprendía de su toque infantil, inocente. El que todos nunca debemos perder. Estaba cansada, pero ella seguía entrenando para el gran día. Las luces de la calle, ya daban presencia de que era tarde. Se sentó un momento en el suelo a beber agua. Ese momento terminaron siendo unos cuantos minutos, apoyando su cabeza sobre las rodillas. Las lágrimas estaban acompañadas de una media sonrisa que expresaba un ´¿qué narices hago?'. Miró su móvil, era más tarde de lo que ella esperaba. Desactivó Internet, necesitaba estar completamente sola. Apagó las luces. A oscuras, lo único que alumbraba era la pequeña brasa del cigarro que poco a poco secaba sus labios, la relajaba, e inundaba se cabeza de un mundo del que solamente sabía ella. Estaba tranquila, pero no desconectada del mundo. Simplemente se aislaba de él. Abrió su mochila y esquivando la oscuridad, se bebió una Coca Cola.
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