La violencia es bella. Supongo que nos dan mas morbo las cosas tristes, malas, imágenes duras, inteligencia emocional, choque de emociones... Nos hacen sentir a gusto en nuestras cosas y cómodos en nuestras vidas. O nos hunden en la miseria y nos reafirman en nuestra creencia de que el mundo es una mierda.

sábado, 8 de septiembre de 2012


Llovía. El asiento era confortable. Estaba cómoda, y cansada. Su mirada se perdía entre las luces de la noche del skylane de la ciudad. Las que más la llamaban la atención, eran las de la pista de aterrizaje. Los aeropuertos, son lugares mágicos, de noches son más. Idas, venidas, abrazos, despedidas, gente con ganas de empezar de nuevo, o sin ganas de empezar nada, ejecutivos, mil idiomas, mil destinos...


El avión estaba prácticamente vacío, y según parecía, viajaba sin acompañante. Era lo que caracterizaban algunos vuelos de madrugada. Aunque, no viajaba sola. Viajaba ella misma, viaja con su historia, viajaba con su vida, viajaba son sus recuerdos, con sus traumas, con sus sonrisas, y alegrías.


Viajaba, a Inglaterra. Ese país, le conocía de pasar algunos veranos de su vida. Esa vida, que tanto la había cambiado, y en la que tanto había aprendido. Aprender, a base de sufrir y sonreír. El avión ya empezaba a moverse hacia la pista. Su mirada, en la noche. En las luces. Su mente, en su todo. Cerraba los ojos mientras apoyaba la cabeza en la ventanilla ¿Lloraba? Si ¿Sonreía? También. Los motores, ya cogían velocidad.

 Desde siempre la gustaba esa sensación. El avión con más fuerza iba recorriendo la pista, iba levantando su morro. Abría los ojos, miraba por la ventana. Su mirada, Madrid. Su mente, en su todo. Su mirada, iluminada con una sonrisa, con una pequeña lágrimas que daba el toque final de un precioso comienzo.


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