La violencia es bella. Supongo que nos dan mas morbo las cosas tristes, malas, imágenes duras, inteligencia emocional, choque de emociones... Nos hacen sentir a gusto en nuestras cosas y cómodos en nuestras vidas. O nos hunden en la miseria y nos reafirman en nuestra creencia de que el mundo es una mierda.

sábado, 31 de marzo de 2012

Esa chica rubia de ojos claros y pasado oscuro, nació en en Nueva York.
Creció en esa infernal ciudad desde que su acento italoamericano habla por ella sola.
Se mudó al centro cuando solamente tenia 19 años, unos 365 días de inmadurez y Coca Colas con whisky muy frías.

Tras ostias en club en los cuales los únicos visitantes eran las cucarachas, decidió saltar a la escena. La caída fué abismal, dice que todavía la duele.
No había forma de que dejara de ser la mujer mas salvaje e indomable de Little Italy. Estaba en su selva virgen.

Tras comprobar su Blackberry, vió que no tenía mas planes. Rompió el cartel de ''For Rent''.
Tras una tarde en compañía de cajetillas de tabaco, sus modelos estaban anticuados. Vestía mejor. Tenía ropa de puta.

Desde ese día iba a trabajar más que un Jesús Negro en una pasarela, Amén.
¿Ves? Ya no estas gorda, solo tienes signos leves de anorexia. Compartamos la ropa.
Bailaré para la revolución de una civilización emergente.

Compondré poesía de cemente para alimentar mentes de metal oxidado.
Mi simbolismo pasado, será dejado de lado.

¡Trabaja Jesús negro! Amen.


viernes, 30 de marzo de 2012


Cerré el grifo del agua caliente. Estaba ardiendo al punto que salia vapor de la bañera. Me daba igual, mi cuerpo a esas alturas ya no sentía nada. El agua empapaba mi musculado abdomen, la espume escondía lo que no todos podemos ver. Estaba muy cansado, me dolían los parpados y la cabeza; me dolía todo.

Algo inconsciente, tome el ultimo trago de la botella de alcohol que quedaba por mi baño.
Cogí el champú con olor a chocolate para quitarme las manchas de sangre del cuerpo. Estaba muy confuso.

Me sumergí en aquella pequeña profundidad de bañera, no podía nadar, pero mis pensamientos si. Las burbujas borboteaban de mi nariz como cuando hierve el agua. Necesitaba evadirme.
Me incorporé y encendí un cigarro, me quedaban pocos. A ver cuando iba a comprar mas. ¿Y las pastillas? Joder.

Me frotaba los ojos, no podía ser todo cierto. Viendo la pistola manchada de sangre, mi ropa sucia y un montón de billetes en el lavabo mojándose con el goteo del grifo, me preguntaba que cojones iba hacer mañana con todo eso.
El arma, desde luego quemarla y nunca mas acordarme te todo aquello.
Pero, ¿el dinero?
Me levante de la bañera, me incorporé y quiete el tapón, el agua era mas roja que transparente.

domingo, 25 de marzo de 2012


Lloraba y reía ¿que cojones era eso? Me cago en la puta ostia.
¡Te odio! ¡Vete de aquí! ¿¡Quieres hacer el puto favor de abandonar mi mente!?
Nunca se cansaría de decirlo, esa imagen le acribillaba la mente. Era una puta santa.

Cuando él iba hacia ella, siempre estaba lista. Le lavaba los pies, le besaba su cálido pecho como una puta.
Siempre le perdonaba cuando su hablaba a través de sus pensamiento. Los moratones de los ojos la impedían que salieran mas lagrimas de ellos.

Su mirada de arpía siempre la traicionaba, era una jodida infantil. Una niña cuyo corazón vestía de mujer.
Tenía que destruirse a ella misma, ¿¡pero como!? Daba igual. Quería suicidarse y punto.
Cuchillos, pastillas, drogas, alcohol... todo de golpe. Trátame por la puta que soy.
Una princesita sin su corona, una puta sin condones.

Era tan santa, él era tan cruel. Nunca se desenamoraría del dominio.
Nunca pudo amar a un hombre tan puro, sus labios eran muy ásperos, sus sentimientos opacos.
Estaba tan arrepentida de haberle chupado la polla a la fama que no había camino atrás.
Una joven niña que vomita su mente, una Biblia abierta de par en par.

Siempre hablaban de futuro sin hacer hincapié en el presente.
La próxima vez en vez de besarme ponte un condón, la vagina me chorrea flujo sangre. Estoy muy asustada.

Quiero amarte, pero estar al borde de un puente de la autopista para suicidarme es lo que nos aleja de ti.
Él es mi virtud, pero tu eres el Demonio al que le confesé todo. Quiero estar con él.
Todas las noches en sus sueños le sentía. Le veía. Su rostro para ella era inmortal. Nadie se lo arrebataría.
No habían inventado las cámaras, pero su memoria era privilegiada. 
Así, separados, continuaban sus vidas en adelante. 

Lejos de toda la distancia que impedía que sus labios se unieran una vez mas, su corazón seguía muy espinado. 
Ella reía al memorar aquellos viejos tiempos, que bella es la felicidad, pero que corto es el amor verdadero. Dicen que solo hay uno. Yo creo que amantes tenemos a patadas. Otra cosa es encontrarlo. 

Una vez mas se acordaba de cuando abría la puerta. 
Allí estaba, en su corazón. 
Labios con labios, pechos con pecho. Amor contra sexo. Se amaban. 
Podría haberla tocado una sola vez, pero dura toda una vida. 
Nuca dejes que se vaya hasta que seas quien se haya ido. 

Pero el amor solamente está en el tiempo real que yo retengo. En la vida siempre seguiremos adelante. 
Cerca o lejos, donde quieras que te hayas metido, mi alma seguirá esperandote; o quien sabe, ya haya encontrado un corazón nuevo. 
Te Quiero, son las palabras mas universales que pueden existir sobre la faz de este jodido mundo. 


sábado, 24 de marzo de 2012


Los pitidos de los coches y los ruidos que desprendían aquella ciudad neoyorkina abrumaban sus oídos desde aquella azotea. Su mirada, no tenia objetivo fijo. Estaba perdida en la inmensidad. Era como si sus ojos fueran una cámara al desenfocar, estaban nublados. No quería fijarse en nada.
Sus manos jugaban entre ellas moviendo y enredándose los dedos. Sus piernas se balanceaban en aquel inmenso vacío. A aquella altura nadie se fijaría en ella, aunque nunca nadie lo hacia. Nadie la podía ver.
Una pequeña ráfaga de viento húmedo hizo devolverla al mundo real, al Mundo de los Vivos, nuestro mundo.
Sus ojos llorosos estaban ocultados por su largo y liso pelo moreno.
 Sentía que se iba a morir de amor, pero ¿por quién? Nadie la iba a amar nunca. Se aparto el cabello de su rostro. La vida pasaba para todos, para ella no. Tardes de invierno por Madrid, atardeceres en un trigal, la noche por Londres... siempre estaba donde ella quería. Todo lo tenia a su alcance.
 Tal vez era la única ventaja de su puesto. De pequeña ya la tenían asignado aquel tortuoso trabajo. La tenia en vilo. Aquellas noches sin dormir bebiendo, fumando y follando no se las arrevataria nunca nadie en toda la inmensa eternidad. Era su única vía de escape. Su única vía de ser feliz o simplemente evadirse.
Amaba follar, era como siempre culminaba su jodido trabajo. Era la mujer mas sucia que puedes imaginar. Nadie lo llegaría a pensar por su angelical aspecto. Su forma de vestir era increíble. Siempre tan bella. Siempre tan élla. Las casas parece que la miraban pidiendo perdón, todo comenzaba a bailar cuando ya no la vigilaba el Sol.
Ella era la elegida, elegida desde pequeña. Nunca mas lloraría, se lo prometió a ella misma nada mas comenzar con todo eso. Siempre sus lagrimas eran delatadas por su oscuro rimel. Sus ríos de lagrimas negras llegaban hasta sus labios, nunca se limpiaba la cara excepto cuando se bañaba en el mar.

Amaba la lluvia, era su pasión. Era la única que podía disfrutar de ella sin preocupación de nada. Nadie podía verla. Era bien fuerte, todo lo que tenia que hacer y nada a cambio, era realmente desmoralizador. Pero era el único espíritu libre de nuestro mundo.  
Ya estaba lista, ya lo tenia todo preparado. El maquillaje disfrazaba su dulce rostro, y su vestido de boda estaba en punto. Quedaba poco para todas esas rutinas diarias de madrugada. Tenia que casarse con la noche. Tenia que follar a lo mas duro hasta que los veintiuno gramos del cuerpo elegido para la noche. Tenia que arrebatarle el regalo que tenemos todos, la vida, a la persona seleccionada para descubrir el viaje tan desconocido para todos. La muerte. 
Así es, así era ella. Ella era la Dama de la Muerte. Su trabajo no tenia fecha de caducidad y siempre estará entre nosotros. Nos visitara cuando toque, pero siempre tendremos el veredicto de casarnos con ella y de descubrir lo que es estar follando con ella para realizar el paso mas temeroso para todo ser humano. La muerte. 

jueves, 22 de marzo de 2012

Lentos pasos, gran sonrisa.
Estefania por primera vez en semanas iba a quedar con un grupo de compañeros para tomarse una pizza en la pizzeria de la esquina. Estaba feliz, pero nerviosa al mismo tiempo. Cada cristal o simple transpaencia era escusa para mirarse durante unos pocos segundos y comprobar que estaba levemente bien maquillada y se pelo era impecable.

Comprobó su móvil. Estaba milimétricamente puntual, como siempre. Mientras se entretenía en el escaparate,  un grupo de chicos y chicas de su instituto. Como era de habitual se metieron con ella.
- ¿Que cojones haces en el Pizza's Men?
- Déjala, seguro que su amigo invisible o su madre tienen que hablar con ella.
Todos reían. Ella hacia el esfuerzo al que ya estaba costumbrada, tragarse las lagrimas.
- Lo que haga aquí desde luego a ti, ni a ti - señalando uno por uno - no os incumbe, iros a haceros fotos y fumar vuestra cachimba de mierda.
Todos se quedaron asombrados ante violenta contestación. ¿Enserio que esa niñata nariguda y morena con el pelo grasos había dicho eso? Imposible.
- Mira niñata de los cojones, que hoy hayas quedado con esos no significas que ya dejes de ser la puta marginada de todo el instituto ¿vale? - Le dijo uno de los tantos chicos que había en el grupo, con un tono agresivo y pinchando con su dedo en su hombro. Ella se apartaba, no quería que la hicieran daño.
- No es como para que te pongas así lo siento.
Siempre se perdonaba a ella misma, todo lo que hacia. Tenia miedo a que la volvieran a pegar. Desde entonces lo único que hacia era amagar la cabeza. Los consejos de su madre no servían de nada. Nunca nada sirve de nada, lo peor es vivirlo en propia persona.
- Bueno, las disculpitas te las ahorra ¿si? Venga, pasatelo bien con quien cojones quedes.
Todos se reían de ella mientras agitaban la mano con una amplia falsa sonrisa en su rostro.
Estefania estaba triste se le estaban saltando las lagrimas, quería esconderlas, pero no estaba lloviendo. Cogió su Blackberry y con algo de prisa y con unos pocos errores escribió con prisa un mensaje diciendo que no podía quedar.
Otra vez mas todo se habia jodido por ellos, por los de siempre, los que se metían con ella desde la primaria. Se miraba a ella misma, corriendo por esas calles de Nueva York resignada a que su única amiga iba a ser la música.

Habia atravesado el Central Park entero entre lagrimas corriendo, pasaba de coger un taxi, el bus o el jodido metro. Quería evadirse. En la cristalera justo antes de llegar a su pequeño apartamento cerca del Madisson SQ. Garden. Se peinó su moreno y negro pelo. Se retiraba las legañas.
Con llaves en mano e intentado disimularlo todo con una amable pero falsa sonrisa saludó a su hermana.
- ¿De donde vienes tan pronto? Hace una hora que saliste -Comentaba entre risas mientras se terminaba de maquillar en el espejo del hall.
- Nada, simplemente prefiero pasar la tarde tocando el piano, tocando alguna de mis canciones o componiendo alguna nueva. La profesora me exige un montón ya lo sabes.
- ¿¡ Prefieres tocar piano a tomarte una pizza?! Luego la rarita soy yo - Ya estaba lista, acaba de coger el bolso.
- Amar la música no es de raros - Dijo Estefania seria y contundente. No soportaba que nadie insinuara nada respecto a sus dotes musicales, sabia que era perfecta. O eso se creía.
- Bueno, bueno... no me pegues ¡eh! - Dándole un beso en la mejilla se despidió de ella. Su hermana era lista, y aparte de compartir el mismo instituto que ella, sabia todo lo que pasaba. - Te quiero, no lo olvides, dile a Cintia y papá que estaré para la cena con los abuelos ¿vale? Creo que la salsa de tomate para los espaguetis esta congelada, mira a ver.
- Vale, yo también te quiero - Despidiéndose con una amplia sonrisa.
Tras haber dejado todo en su cuarto, cogió un disco de TheQueen y lo puso a todo volumen y con su piano empezó a acompañar la melodía. Era feliz. Pero nunca olvidaría todo lo vivido.

lunes, 19 de marzo de 2012


No es que hable alemán, pero solamente por ese hecho lo aprenderé por ti.
Estaba claro que era la Madre de todos los Monstruos, nos amaba.
Se llamaba Estefania, ahora es una tal Lady GaGa ¿Quien cojones?

Saldremos juntos todas las noches, nos casaremos con la madrugada.
Di todo lo que quieras decir, pero esta noche ¡Mierda, se mío!
Haremos un show esta noche, pero prométeme que vas a ser mio.

En esta misión, reprendo a mi condición.
Si soy un chico fuerte ¿Necesito tu permiso?
Desearía ponerme a bailar con una solamente oración al Demonio.

Estoy enamorado de Judas ¿lo sabías?
Desearía ser el mas fuerte sin nadie allí.
Desearía ser fuerte sin toda la mierda.

El amor es un objeto que el hombre lo ha hecho correcto.
Los tacones nacieron para que rubias acomplejadas. Yo prefiero una puta sandalia.
Expresa tu bondad y lucha por tus derechos.

Ich schleiban austa be clair es kumpent Madre Monstère. 
Aus-be aus-can-be flaugen begun be üske but-bair.  

sábado, 17 de marzo de 2012

¿Otra vez lo mismo? Enserio, iros todos a la mierda. Se levanto de la mesa sin decir absolutamente. Les dejo en compañía de sus gritos e insultos. Entro en su cuarto.
La Blackberry como siempre con la luz roja. No contestó a nadie, simplemente la apago y se quito el pijama al mismo tiempo que se ponía ropa de calle improvisada. Daba igual lo que se estuviera poniendo, tenia que salir de allí y rápido. Estaba nervioso, nuevamente iba a llorar.

Nada pegaba con nada, no se miro ni el espejo, ya lo haría en el ascensor. Móvil, llaves y cartera. Lo tenia todo. Abrió la puerta del salón.
- !!Hijo de puta¡¡ -Daba un puñetazo en la frágil mesa de cristal, algún día se rompería, estaba seguro-  ¡¡Como puedes ser tan mentiroso!!
- ¿¡Mentiroso yo?!-Levantaba la mano amenazante-¡¡ Cállate puta loca !!
- Me voy a dar una vuelta ¿vale? -Interrumpió en aquel caos tan violento.
- ¿A estas horas?
- Me da igual, no quiero estar aquí por favor, entenderme.
Su madre con esa cara típica de mala ostia se levantó a pegarle, el no hizo nada. Se tiro al suelo cubriendo su rostro con sus manos.

Una, dos, tres... ya había perdió la cuenta, le dolía la cara, en especial la nariz; esperaba no tener sangre. Su padre a lo lejos, contemplaba la escena inmune, sin hacer nada al respecto. La mirada entre lagrimas, rojeces y algo de sangre que le salia de la nariz no le daba ninguna pena o eso parecía.

Ya tenia pensado en ir a dar una vuelta despejarse, pero esa vez necesitaba huir de verdad, y bien lejos de todo. Las lagrimas le inundaban las cuencas de los ojos. Retorciendo los brazos de su madre la terminó apartando de el. Con habilidad y rapidez cogió el pomo de la puerta principal y lo giro. Cerró la puerta de un portazo. Dentro dejaba de moradores a sus queridos padres. Les odiaba.
Es muy triste cuando tu hijo por las mañanas te da besos de despedida sin ningún tipo de sentimiento cariñoso, pero era su obligación.
El ascensor ya subía. En el descansillo solamente se escuchaban los retumbos de los gritos y los golpes que estaban encerrados en su casa.

¡Plin! -Ya estaba allí el ascensor. Ya tenia la mano en la puerta, tenia que salir pitando de aquel infierno.
-Que asco doy joder- Dijo mirándose al espejo llorando muy nervioso. Se peino levemente el pelo con su mano, tenia restos de laca. No se había lavado los dientes y tenia restos de mascarilla por una zona de su pómulo. Cogió un poco de saliva y se lo quitó. Pena era que las lagrimas no se podían quitar con saliva.
Ya estaba en el ultimo piso. Salíó del ascensor colándose con prisa entre las puertas. Corriendo abrió el portal y tras esquivar a un par de vecinos estaba en la calle.
El y la noche, una vez mas se casaban para no perder esa guerra. Solamente tenia que sobrevivir. Le dolía el pecho, le dolía el corazón, los ojos estaban acompañados de legañas y lagrimas. Es muy triste vivir y acostumbrarse a una sensación de tristeza continua maquillada de felicidad que de una forma u otra termina reventando en el pecho. Es como si los pulmones se bloquearan y no te dejaran respirar al mismo tiempo que por tus ojos brotan lagrimas. Es lo peor del mundo, pero él ya estaba muy acostumbrado.


La calle estaba vacía, no había nadie. Las farolas iluminaban cada diez metros su travesía. Ya no corría, andaba. Ya no lloraba, se retiraba las legañas. Los pulmones apretaban en su pecho. No quería pensar en nada, solamente en que a esas horas, de una forma u otra y solo por la calle estaba a salvo de todo peligro.
No tenia ningún miedo. Era relativamente pronto comparado con otras veces que se había escapado de casa.

La Blackberry estaba con batería baja, pero da igual, tenia que llamar a ese teléfono.
- (bip)
- (bip)
- Joder... - Estaba nervioso e impaciente. En ese preciso instante estaba sentado en la escalinata de los juzgados de su ciudad, consideraba que era el lugar mas seguro a esas horas y el mas resguardado.
La voz de una chica le devolvió al mundo.
- Teléfono del Menor. Buenas noches.
- ...
- Buenas noches ¿en que puedo ayudarle?
Su voz era tranquila, dulce y le transmitía seguridad. Estaba a salvo.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Sacar al perro, doblar la ropa de los niños, la corbata, esa mancha de su falda... Todo hecho. Iba comprobando minuciosamente la lista de tareas que tenia en la nevera. Tenia todo el día libre. ¿Televisión? ¿Ir de compras? ¿Internet? No. Esa mañana quería ser por una vez feliz en mucho tiempo. Quería pasarla ella sola. Cogió un gran bol de su helado favorito, caramelo, y salio al porche en su tumbona favorita. La panorámica aparte del típico barrio estadounidense de casas unifamiliares adineradas, era el bosque al que daba; y como no, su jardín.

Conocía aquel bosque como la palma de su mano. Su primer beso, noches de rebeldía, lagrimas, fotos... añoraba cuando era joven, y eso que todavía se encontraba en una edad relativamente temprana. Pero el mundo la había amargado. No solo el mundo, principalmente sus padres. Su mirada permanecía inmóvil, ella y sus pensamientos, ella y su puro corazón.
Se consideraba fuerte, pero la verdad es que recibir palizas desde que tienes memoria no hace bueno a nadie.
Cada cucharada era cada vez mas insípida. Saboreaba aquel chorreante helado con menos ganas. Lo había terminado. Lo dejó en el suelo, al lado suya.
Al instante las risas y la brusca aparición de sus hijos la habían devuelto al mundo.

Amaba verles disfrutar, reír, pasárselo bien. No como ella. Siempre decía que sus hijos serian unos consentidos de mierda, y sobretodo felices. Allí los tenia. Se aparto el pelo de los ojos tras la oreja y hábilmente se tiro con ellos al césped. Todos reían. Excepto el corazón de su madre, que lamentablemente se había vuelto a acordar de su dura infancia.