La violencia es bella. Supongo que nos dan mas morbo las cosas tristes, malas, imágenes duras, inteligencia emocional, choque de emociones... Nos hacen sentir a gusto en nuestras cosas y cómodos en nuestras vidas. O nos hunden en la miseria y nos reafirman en nuestra creencia de que el mundo es una mierda.

sábado, 24 de marzo de 2012


Los pitidos de los coches y los ruidos que desprendían aquella ciudad neoyorkina abrumaban sus oídos desde aquella azotea. Su mirada, no tenia objetivo fijo. Estaba perdida en la inmensidad. Era como si sus ojos fueran una cámara al desenfocar, estaban nublados. No quería fijarse en nada.
Sus manos jugaban entre ellas moviendo y enredándose los dedos. Sus piernas se balanceaban en aquel inmenso vacío. A aquella altura nadie se fijaría en ella, aunque nunca nadie lo hacia. Nadie la podía ver.
Una pequeña ráfaga de viento húmedo hizo devolverla al mundo real, al Mundo de los Vivos, nuestro mundo.
Sus ojos llorosos estaban ocultados por su largo y liso pelo moreno.
 Sentía que se iba a morir de amor, pero ¿por quién? Nadie la iba a amar nunca. Se aparto el cabello de su rostro. La vida pasaba para todos, para ella no. Tardes de invierno por Madrid, atardeceres en un trigal, la noche por Londres... siempre estaba donde ella quería. Todo lo tenia a su alcance.
 Tal vez era la única ventaja de su puesto. De pequeña ya la tenían asignado aquel tortuoso trabajo. La tenia en vilo. Aquellas noches sin dormir bebiendo, fumando y follando no se las arrevataria nunca nadie en toda la inmensa eternidad. Era su única vía de escape. Su única vía de ser feliz o simplemente evadirse.
Amaba follar, era como siempre culminaba su jodido trabajo. Era la mujer mas sucia que puedes imaginar. Nadie lo llegaría a pensar por su angelical aspecto. Su forma de vestir era increíble. Siempre tan bella. Siempre tan élla. Las casas parece que la miraban pidiendo perdón, todo comenzaba a bailar cuando ya no la vigilaba el Sol.
Ella era la elegida, elegida desde pequeña. Nunca mas lloraría, se lo prometió a ella misma nada mas comenzar con todo eso. Siempre sus lagrimas eran delatadas por su oscuro rimel. Sus ríos de lagrimas negras llegaban hasta sus labios, nunca se limpiaba la cara excepto cuando se bañaba en el mar.

Amaba la lluvia, era su pasión. Era la única que podía disfrutar de ella sin preocupación de nada. Nadie podía verla. Era bien fuerte, todo lo que tenia que hacer y nada a cambio, era realmente desmoralizador. Pero era el único espíritu libre de nuestro mundo.  
Ya estaba lista, ya lo tenia todo preparado. El maquillaje disfrazaba su dulce rostro, y su vestido de boda estaba en punto. Quedaba poco para todas esas rutinas diarias de madrugada. Tenia que casarse con la noche. Tenia que follar a lo mas duro hasta que los veintiuno gramos del cuerpo elegido para la noche. Tenia que arrebatarle el regalo que tenemos todos, la vida, a la persona seleccionada para descubrir el viaje tan desconocido para todos. La muerte. 
Así es, así era ella. Ella era la Dama de la Muerte. Su trabajo no tenia fecha de caducidad y siempre estará entre nosotros. Nos visitara cuando toque, pero siempre tendremos el veredicto de casarnos con ella y de descubrir lo que es estar follando con ella para realizar el paso mas temeroso para todo ser humano. La muerte. 

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