La violencia es bella. Supongo que nos dan mas morbo las cosas tristes, malas, imágenes duras, inteligencia emocional, choque de emociones... Nos hacen sentir a gusto en nuestras cosas y cómodos en nuestras vidas. O nos hunden en la miseria y nos reafirman en nuestra creencia de que el mundo es una mierda.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Sacar al perro, doblar la ropa de los niños, la corbata, esa mancha de su falda... Todo hecho. Iba comprobando minuciosamente la lista de tareas que tenia en la nevera. Tenia todo el día libre. ¿Televisión? ¿Ir de compras? ¿Internet? No. Esa mañana quería ser por una vez feliz en mucho tiempo. Quería pasarla ella sola. Cogió un gran bol de su helado favorito, caramelo, y salio al porche en su tumbona favorita. La panorámica aparte del típico barrio estadounidense de casas unifamiliares adineradas, era el bosque al que daba; y como no, su jardín.

Conocía aquel bosque como la palma de su mano. Su primer beso, noches de rebeldía, lagrimas, fotos... añoraba cuando era joven, y eso que todavía se encontraba en una edad relativamente temprana. Pero el mundo la había amargado. No solo el mundo, principalmente sus padres. Su mirada permanecía inmóvil, ella y sus pensamientos, ella y su puro corazón.
Se consideraba fuerte, pero la verdad es que recibir palizas desde que tienes memoria no hace bueno a nadie.
Cada cucharada era cada vez mas insípida. Saboreaba aquel chorreante helado con menos ganas. Lo había terminado. Lo dejó en el suelo, al lado suya.
Al instante las risas y la brusca aparición de sus hijos la habían devuelto al mundo.

Amaba verles disfrutar, reír, pasárselo bien. No como ella. Siempre decía que sus hijos serian unos consentidos de mierda, y sobretodo felices. Allí los tenia. Se aparto el pelo de los ojos tras la oreja y hábilmente se tiro con ellos al césped. Todos reían. Excepto el corazón de su madre, que lamentablemente se había vuelto a acordar de su dura infancia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario