La sintonia del final del programa sonaba al mismo tiempo que los focos, el decorado, las pantallas... bajaban su luminosidad o se apagaban. Pero ese final del programa iba a ser especial, todos rompieron a aplaudir, otros silbaban e incluso se emocionaban. El confeti hizo presencia al mismo tiempo que el champan inundaba cada copa en la mano de los invitados al evento. Estaba el equipo al completo, incluso algún presentador de otro programa e incluso actores de la casa. Aquel viejo hombre rompió a llorar intentando disimular las lagrimas. Le acercaron una copa de champan, todos esperaban sus ultimas palabras. No dijo nada, simplemente respiro profundo para calmar sus lloros y dijo un rotundo hasta siempre. El silencio fue finalizado por aquellos ensordecedores aplausos, gritos y sollozos.
El hombre fue a su camerino. Entró y cerro la puerta con pestillo. Ya tenia todo empaquetado y en la mesa del tocador una caja con cartas, fotos, vídeos de programas.... Los recuerdos le abrumaban. Cogió sus pertenencias y bajo al aparcamiento. Tras esquivar besos de despedida y miradas sonrientes e incluso emocionantes, llego a su coche. Lo dejó todo en la parte trasera y arranco. Salio a la calle y la lluvia le sorprendió. Encendió el parabrisas al mismo tiempo que la radio. Nunca mas volvería a presentar el tiempo.


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