La violencia es bella. Supongo que nos dan mas morbo las cosas tristes, malas, imágenes duras, inteligencia emocional, choque de emociones... Nos hacen sentir a gusto en nuestras cosas y cómodos en nuestras vidas. O nos hunden en la miseria y nos reafirman en nuestra creencia de que el mundo es una mierda.

domingo, 29 de abril de 2012

Tumbada en su cama, entre cliente y cliente siempre se fumaba su preciado cigarro. Era su compañero, cada calada era comprensión. Era su forma de amargar las penas, como un alcohólico con su botella. Por lo menos estaba protegida del frio del invierno en las gélidas calles de Madrid de madrugada. Nunca sabría que era el amor. Quizás la única vez en la que se enamoró era de aquel chico tan mono de su instituto. Pero de eso hace ya mucho. Ahora, su trabajo era el mas antiguo de todos. Lleva metido en esto desde que llegó metida  en un contenedor de un camión desde un país de Europa Oriental. Estaba ya de que desconocidos, jóvenes cachondos, viejos verdes, ejecutivos de marcha... la invadieran todas las noches. Sin duda, ser puta, tiene que ser una experiencia. Cada mañana se ponía sus prendas mas caras, las mas leopardo; y sola, se daba el pequeño placer de pasear por la Gran Via cuando las máquinas de limpieza municipal la vacía de borrachos de la noche anterior. Es su pequeño placer, es la pequeña sonrisa que sale de su rostro, solo por una vez al día.

sábado, 28 de abril de 2012

Mi cigarro ya no me sabía a nada. Creo que de los tres paquetes que me he metido en este día, ya me he cargado medio pulmón derecho. El médico me dice que lo tengo bastante dañado del cáncer, pero me da igual. El fumar es un placer que Dios a creado y yo disfrutaré de él hasta que termine en la tumba por su culpa. Con mis labios ya secos y agrietados del frió, saqué de estos la colilla y la tiré dentro de la lata de Coca Cola que me había bebido horas atrás. La vida en La Isla siempre había sido muy muy aburrida. Tan aburrida hasta el punto de que llueve casi todos los días desde que se clausuró la  única linea de ferry que nos comunicaba con tierra firme. Desde aquel día solo llega un pequeño carguero al puerto para abastecernos de víveres y caprichos consumistas para el pequeño y en bancarrota Centro Comercial. La casa estaba sucia. Creo que no la limpio desde hace tres o cuatro semanas.
 En cuando pasas el dedo por mi vacía e inculta librería por lo menos tiene unos dos milímetros de polvo en tu yema del dedo. En la cocina la pirámide de platos sucios hace que ya pase e fregarlos, simplemente paso un trapo húmedo por uno de ellos y como nuevamente sobre él.
Se me están empezando a infectar todos los piercings de mi cuerpo ya que en la farmacia dijeron que nunca más iban a traer aquella crema. De momento solo me limito a desinfectarlos con alcohol. a los tatuajes no les pasa nada. Son los únicos moradores de mi cuerpo que no se quejan. Mi favorito sin duda son estas dos letras griegas que tengo en mi antebrazo. Alfa y Omega, principio y fin. Una chorrada, pero que me inspira mucho mas que el unicornio rosa que tengo en la ingle o la calavera ardiente de mi cuello, entre otros. El dinero que gané ayer en el club, como siempre lo invertiré en drogas. Es lo único fácil que se puede conseguir ahora aquí, en la farmacia ya no venden antidepresivos. En el supermercado el pasillo de bebidas está vacío. Vacío debido a que en cuanto lo reponen se vacío.
En ese momento, llamaron a la puerta. Era el cartero.
Con una tímida y falsa sonrisa le recogí el envió. ¿Una carta? ¿Para mi? Fuí hasta mi sillón y tumbé sobre el con violencia. Abrí la carta. Era la herencia de mi padre. Unos seiscientos dólares. Había muerto. Con mi mente en blanco, recordé que sí. Tenía un padre del que no sabía nada de él desde hace unos diez años. Justo los años que habían pasado desde que me mudé a la Isla.
Por cierto, casi me olvidaba. Me llamo Katherine Agatha. Es solo mi nombre de prostituta de lujo. El otro, nunca lo sabréis.


domingo, 22 de abril de 2012

La plaza estaba a rebosar de gente, el entusiasmo popular de aquel día era palpable en el ambiente. Todos portábamos nuestra insignia nacional y una camiseta de rayas azules y blancas. La gente lucía sus mejores galas con confusas sonrisas que agradaban aquella calurosa mañana de abril. A mi lado, mi madre. Ella intentando no perder de vista a mi hermana pequeña y también de que sus lágrimas no fueran vistas por nadie al mismo tiempo que charlaba animadamente con gente del evento que todos estábamos presenciando.

El escenario elegido era la Plaza Nacional. Todos los estandartes con eslóganes del gobierno, caras de ministros y consejeros del estado, estatuas para inmortalizar a los vencedores en aquella cruel guerra. La Humanidad nunca iba a olvidar aquella Guerra. La megafonía ya empezaba a reproducir el Himno.
Al instante, agarré a mi hermana y la subí en hombros para que no se perdiera ningún detalle, aquella niña estaba feliz. Todos hacíamos el saludo, calculo que seríamos unas mas de cincuenta mil personas presentes.
En ese instante, me acordé de mi padre. Mi madre se acordó de él. Nos miramos. La triste sonrisa aliviadora fue suficiente como para que no estropeáramos el momento.

La libertad nuevamente había muerto. Dicen que la historia siempre es el mismo juego que se repite.


sábado, 21 de abril de 2012

Por un momento ya pensé que había olvidado todas las instrucciones de aquel chico.
Todo lo que me había dicho en caso extremo podían salvarme la vida, pero también se había ceñido a lo necesario. Instrucciones de seguridad y protocolos, ¿Era necesarios en estas situaciones?
Comprobé el arnés, mis cuerdas y la gran goma elástica que estaba anclada al suelo. Todo parecía seguro.
No iba a suicidarme, pero si a hacer puenting. Es lo mas parecido que nunca se podrá a encontrar para estar al borde de la sensación de saltar al vacío y no suicidarte.


jueves, 19 de abril de 2012


El polígono industrial destacaba por su lejanía, suciedad, inseguridad y delincuencia. Era de noche, había mas prostitutas que farolas en la avenida principal de ese complejo ya medio abandonado debido a la crisis económica.
Desde aquel descampado, solo se podía sentir el frió, el viento, la oscuridad y la soledad. Pero esto último por poco tiempo. Las luces de la ciudad eran como puntitos fotografiados con una cámara reflex desenfocada, y mi sucio pelo largo no paraba de jugar con esa brisa a unos dos grados bajo cero.
Tras haber perdido mi vista en aquella oscuridad, él me sorprendió.
- Que pasa rubia. - dijo al mismo tiempo que escupía al suelo y sacaba la llave de su viejo coche de segunda mano.
Ella no dijo nada, parecía inmóvil ante su llegada y con una pequeña tímida sonrisa de Mona Lisa se dejaba escapar de sus labios.
- ¿¡Me vas a contestar?! - en ese momento ya estaba aproximándose hacia mi. En su mano portaba una litrona de cerveza ya por la mitad.

- Borracho, como siempre. - comentaba por lo bajo mientras esquivaba su beso. Su todo de desprecio había sido tan evidente como su triste rostro.
- Y que pasa por eso... ¿Acaso te molesta? jajaja - Ya era evidente, estaba borracho. Por lo menos solo borracho, a lo mejor algo mas.
- Sabes de sobra que así das asco y sobretodo vergüenza. Por lo menos te has acordado para lo de hoy.
- ¿Lo de hoy?
- Si, lo de hoy. Lo hemos hablado miles de veces, ya sabes.
- ¿Esa chorrada? Enserio, déjalo - por un momento parecía serio, algo poco habitual en el. - Sabes que te quiero como nadie ¿no? Y no solo yo, mucha gente. No quiero que te vayas.
- Y que vas a hacer, ¿llorar? En eso tengo yo un master. Necesitas un par de clases creo.
- Ya estoy llorando ¿no me ves? - era cierto, estaba llorando como un niño sentado de rodillas en el suelo.
- Donde narices tienes la jeringuilla y la pistola. - dijo mientras miraba hacia el maletero.
- No iras enserio...
- Demasiado, y lo sabes.- En ese momento ella empezó a andar rápidamente, abrió el maletero. Allí estaba todo. - Menos mal que lo tienes, pensé que lo había vendido para drogarte, como siempre.
El chico se mostraba pasivo ante la situación, pero demasiado desconcertado. Su novia era indomable, no tenía solución y menos con eso tan serio.
- No me hagas esto por favor, cambiaré.
- Pero si sabes de sobra que no es por ti, es por todo. No puedo mas y lo sabes. - dijo gélidamente con una suave lágrima por su rostro al mismo tiempo que comprobaba las balas del arma.
- Pero...
- Pero nada, ¿Me ayudas con la jeringa? - Su brazo temblaba, quizás tenía miedo.
- Apáñate tu sola, estas a tiempo de cambiarlo todo.

- ¿Todo? No le importo a nadie. - La jeringuilla ya estaba dentro de sus venas, apretó con fuerza y el mareo fue instantáneo. En ese instante agarró el arma y la disparó con fuerza contra su cabeza. Murió con una pequeña sonrisa de Mona Lisa entre miles de lágrima y litros de sangre esparciéndose por la tierra del descampado.
Su sueño, estaba cumplido.

sábado, 14 de abril de 2012


Podemos ser fuertes. ¿A caso lo dudabas? Es que he estado en el gimnasio una larga temporada y los anabolizantes ya han hecho su trabajo.
Al final terminaremos este camino solitario, este camino del amor.
Deja el GPS y todos los mapas, tíralos en ese área de servicio y sigue al unicornio.
Corre con él, corre con el unicornio.
Corre con él, porque controla.

Corre con él, porque vuela.
Corre con una furia de santa para que se borren esas huellas de violencia y tristeza de su rostro.
Corre a su ritmo, por ahí va.
Corre con tu melena rubia despeinada y tu arma entre las piernas.
Voy a montarme en el pony esta noche, lo tengo decidido. Voy a dejarlo todo atrás.
Ahora ya, al fin. Estoy en el camino del amor.

Ella es solo una americana inseguro, que la ha dado muchos palos la vida. Ahora conduce su sueño.
Y tiene un jarabe de arco iris sangrando en su corazón.
No me importan tus papeles, ni tu corazón, ni la ley.

Estoy dentro de un alma libre quemando las carreteras con mi bandera en alto.
Prepárate para retumbar, porque esta noche nos vamos a enamorar.
Prepárate para retumbar, porque esta noche vamos a beber hasta morir.


Aquel puente daba vistas a los dos lados de la autopista, estaba en el medio y realmente alejado la ciudad. Si se alza la vista lo único que puedes comprobar aparte del asfalto, es campo y mas kilómetros de campo. El ruido del fugaz paso de los coches ensordecía unos instantes. A pesar de todo, la autopista no estaba realmente transitada aquel día. Estaba él, el puente y la autopista.
Necesitaba estar solo, no quería a nadie mas en esa típica tarde de domingo rara. Sacó su cigarrillo y se lo fumó en plena calma. Realmente le relajaba, era uno de los tantos métodos que había encontrado para evadir sus problemas. Tal vez no era el mas sano, pero si el mas eficaz cuando empieza entrarte las nauseas y ese mareo.

Poco a poco el cigarro iba consumiéndose en sus agrietados y secos labios. Ya su aliento daba prueba de ello.
No le bastaba con llorar, simplemente quería meterse mierda en el cuerpo para que según el de una forma u otra se fuera toda esa mierda que le abrumaba a diario.
Tiró la colilla con fuerza y rabia contra uno de los carriles en sentido a la ciudad. Por suerte con calló encima de un coche.
Tras comprobar la hora, era tarde. Tenía que volver a enjaularse.

miércoles, 11 de abril de 2012


El coche se detuvo al igual que la emisora de radio pop dejaba de sonar al mismo tiempo que quitaba la llave de contacto. Ya no lloraba.
La decisión le había costado lo suyo, estaba loco. Pero era su locura, era su asesinato.
Sus ojos estaban rojos, las legañas le cubrían todas sus mejillas sonrojadas. Estaba sudando, estaba realmente muy nervioso. Incluso a lo mejor la pesadilla iba  terminarse dentro de poco y estaría en su placido cuarto con su desmembrada familia.
Pero no era así.

Se dirigió al maletero. Los golpes y los gritos sollozadores le desconcertaban al mismo tiempo que en su interior provocaban todo tipo de sentimientos.
Su idea de haber metido a los dos cuerpos, vivos, en dos sacos diferente y maniatados era la idónea para aquella violenta situación.

Sus brazos eran débiles, pero lo suficientemente fuertes como para bajar uno a uno los dos sacos.
Los dejó en el suelo. Era un poco difícil controlarlos ya que no paraban de moverse y sobretodo, pesaban. En su interior, sus padres, las almas que le habían dado la vida.
O mejor dicho, destrozado la vida.

En ocasiones la situaciones se nos va de las manos, esta era una de aquella situaciones.
Con las manos temblando y ya nuevamente con lagrimas aparte de sudor y sangre, cogió el revolver comprado ilegalmente en el mercado negro.
Comprobó minuciosamente intentando concentrarse al máximo de que el arma tenía balas suficientes.
Todo en su correcto orden. Los gritos e insultos que  procedían de los sacos llegaban a sus odios. Intentaba pensar en otras cosas o simplemente cantar canciones en voz alta.
La luz de media noche, era realmente incómoda, pero lo suficientemente cómoda como para llegar a asesinar a tus padres.

Ya había cometido aquel atroz crimen, estaba sentado en su coche con la música a todo volumen en posición de ovillo al mismo tiempo que no dejaba de gritar ni llorar.
Ya estaba definitivamente, pero no lo suficiente como para llegar a explicarle a la policía lo acontecido.
Las luces azules y rojas ya habitaban entre los árboles del bosque, las sirenas, penetraban fuertemente en su cabeza.

sábado, 7 de abril de 2012

...En este mundo, encontrarás de todo.''
Así finalizaba aquel libro de unos cuantos de la montonera que pudo salvar de la biblioteca en llamas.
Por una parte se resignaba, acaba de terminar aquel libro, pero era un afortunado al tener aquellos libros en su pertenencia.

Se levantó de aquel viejo y piojoso sillón señorial, una antigüedad. A su alrededor, aparte del polvo y la suciedad que caracterizan una guerra, su gato; se le había acabado la comida.
Se aproximó a la parte trasera de su jardín.
Allí, aparte de parcelas de huerta sin cosechar para no comer nada, una impresionante y total vista de la ciudad. Era nuevamente afortunado, un afortunado solo.
Solo.
Solo comenzó a llorar. En sus ojos marcados por aquellas escenas empezaban a precipitarse las lagrimas. Una guerra nunca la olvida hasta el mas tonto del pueblo por muy tonto que sea.
Resignado, asustado y sobretodo triste, se llevaba las manos a la cabeza intentando ocultar sus ya no saldas lagrimas de cristal.

Aquel silencio agonizante, fue interrumpido nuevamente por cañones disparando a los rascacielos de la metrópoli.
Acaba de caer entera una de las torres del complejo administrativo. Desde la colina, podían escucharse las sirenas que advertían del peligro, aparte de aquellos penetrantes gritos que llegan a provocar dolor de cabeza.
Lo que aquel hombre no sabía, es que el siguiente edificio en caer de Sarajevo, iba a ser su casa.

jueves, 5 de abril de 2012


Tenía la mirada inmersa en su libro. Las olas rompían a sus pies y levemente mojaban la punta de sus dedos.
La camiseta de seda blanca dejaba ver todo lo que nadie podía verlo. Era realmente bella.
Su pelo jugaba con el tiempo al igual que las páginas del libro pasaban cada medio minuto. Su cámara de fotos analógica ya había inmortalizado la bahía en aquel tormentoso día de principios de abril.
Las gafas de sol cubrían sus húmedos ojos al igual que las lagrimas prometieron no salir de ellos a base de un vaso de ron. En sus manos, Canciones para Paula. En sus pensamientos, el libro.
No quería pensar en nada mas, estaba realmente concentrada en la lectura y en lo que ella la evocaba.
Tenía un poco de frió, la daba igual. Los estornudos ya habían calmado.
La escena era realmente de marco.
- Preciosa
Quitando sus gafas de sol rápidamente y tapando con sus curtidas y masculinas manos sus ojos, apareció su novio.
- Quita tonto - reía al mismo tiempo que le apartaba las manos.
Tras haberse besado levemente sus salados labios, el chico se sentó a su lado.
- ¿Como vas con el libro? - Intentando sacar tema de aquel incomodo silencio acompañado del viento, las gaviotas y las olas.
- Muy bien, creo que los dos últimos capítulos los terminaré esta noche. Ahora, estoy contigo - Le besaba nuevamente.
- Bueno nena, ¿tienes plan?
- De momento sí, sacar una foto contigo - Al mismo tiempo que cerraba el libro con su marca páginas, un simple folleto de publicidad, se quitaba las gafas, peinaba levemente su pelo y enfocaba su cámara.

''K'chin'' La foto ya estaba echa, el flash era un poco cegador, pero la  foto valía la pena.
- Venga vamos para casa, que ya sabes hoy nena - Le guiñaba el ojo.
Si, iba enserio, ese día iban a follar por primera vez. Todo se le había derrumbado, hasta la virginidad. La iba a perder con el hombre al que amaba, pero tanta presión no era buena. Comprobando nuevamente que tenía condones, recogió todo y con una falsa le sonrió al mismo tiempo que le besaba.
¿Estaba lista?

miércoles, 4 de abril de 2012


Estaba exhausto.
- Pfffff - resoplaba apoyado sobre sus rodillas al haber llegado a su objetivo.
Tras haber apartado el sudor de su frente y usar la palma de su mano como visera observó aquel majestuoso faro.
El viento era leve y la humedad se colaba por sus pulmones. Era el mar, el gran y amplio mar.
El calor del día, el viento y el sudor pudieron evaporar sus lagrimas con las que empezó aquella carrera.
Sentado en una piedra del rompeolas, dejaba que la brisa alegrase su rostro y jugara con los pelos de su flequillo. Las gotitas de agua le llegaban a todo el cuerpo. El aire salitroso penetraba en sus bronquios. Y las lagrimas, finalmente, volvían a asomar por sus bellos ojos marrones.
Con sus curtidos dedos por el sudor, se las apartaba.

Odia a aquella mujer. La odiaba con todas sus fuerzas. Dicen que nunca elegimos la vida, y mucho menos la familia; se resignaba en imaginar una hipotética futura huida.
Todo aquello le abrumaba, le hundía.
El craso sonido del romper de las olas fue acompañado de un grito de rabia que salió de su pecho acompañado de lagrimas que se precipitaban a la eternidad, al mar.
Y de repente pensó, en voz alta claro; y a voz en grito.
- !Pero si estoy en el mar¡ - exclamó con sus manos apoyadas sobre su rostro.
Parecía loco, pero esa era su locura. Era su problema.
Empezó a quitarse la ropa rápidamente entre suspiros de ansiedad, rabia y lagrimas.
Ya estaba desnudo, ya era libre.
Ahora las lágrimas no estaban solas, no se sentían como un estorbo en la mejilla de su rostro. Se sentían en el mar. Que bello es llorar en el mar pensaba él.
Todo tenía armonía. En ese momento se acordó de la canción que decía ''Las lagrimas que van desde tu cara al mar''.
Su sueño era real, la letra se había cumplido.


domingo, 1 de abril de 2012


Sus puntapiés cada vez eran mas fuertes contra el suelo. Su mirada centrada en cualquier parte de ese despacho de cualquier rascacielos de Nueva York parecía perderse entre decoraciones sin sustancia.
La impaciencia la iba a terminar matando. Cogió su bolso por si había alguna novedad en el dentro.
Su Blackberry no emetía ningún destello, el paquete de tabaco estaba por la mitad, maquillaje de sobra, el tampax... ¿y los condones? Luego los compraría. Se acababa de acordar de que esa misma noche, aparte de tocar en el mismo bochornoso club-pub del centro, al salir le esperaba su nuevo novio. Un día muy apretado para una mujer tan pequeñita como ella.
Mordiendo su pequeño y dulce labio teñido de rojo puta y sus ojos mirando hacia el techo pero sin ninguna dirección estaba al punto de un ataque de nervios.
Su cabello negro ocultaba tras unas gafas de sol años 80 de color rojo sus marrones ojos. Estaban empezando unas lagrimas que iban desde su rostro hasta el mar, pero solamente se quedaron en su rodilla camuflada por un vaquero ajustado pitillo.

Tras unos minutos de exhausta espera, los tacones y las risas de voz ronca acompañadas de piropos y bromas se iban aproximando a la puerta.
Ella solamente intentaba de camuflar sus lagrimas mientras los frenéticos ruidos típicos de una urbe tan bulliciosa urbe se colaban por la ventana. La puerta de abría.
- La verdad es que no hay remedio, ¡dila que nunca mas me vuelvo a fiar de ella! -Gordo, frente sudorosa y puro consumiéndose en sus agrietados labios. Era el director de la discográfica. Sus gafas estilo Jon Lenon hablaban por si mismas.
- De acuerdo -gran sonrisa entre dientes de marfil y cubiertas rojas- ¿Alguna cosa mas? -Anorexia hasta la ultima de sus venas, nicotina hasta la cejas, un master de Dirección de empresas y algo de vocación fracasada en sus sueños. Era la secretaria.
- Claro, puedes acompañarnos.- El hombre sonreía mientras sostenía su puro y señalaba un sillón justo al lado de Estefania.
Tras servir unos hielos en su vaso y llenarlo de penas, digo whisky. Comenzó aquel sueño craso.
El hombre comenzó a ojear los papeles que buscaba tras un rascacielos de folios justo al lado del sillón en el que se encontraba la secretaria. Ella inmóvil, con las piernas cruzadas y sus brazos sosteniendo un portafolios.
-Aquí están... Pensé que los habían perdido los de Nuevos Talentos.
Estefania sonreía tímida. La secretaria solo asentía a cualquier orden de su repelente jefe.
El hombre finalmente abrió su portail y puso la pequeña maqueta que hace un mes Estefania había enviado. Pulsó el play del tema.
- Tras mucho pensar en todo su valor y talento, lamentablemente Estefanía, hemos decido retirar la propuesta que la hicimos de lanzar un disco con estos temas que nos has enviado. Buenos son, pero ahora la discográfica esta centrada en otros asuntos. Nos van mas influencias y modas europeas, ahora ellos dominan el mercado musical.
El silencio se hizo presente, solamente era interrumpido por el ventilador de techo en el despacho y los ruidos que se colaban desde la calle.
-No pasa nada, lo importante es que mi música ha podido llegar a manos de alguien. Alguien que ''controla''- dijo con un tono algo sarcástico mientras cogía su CD de la mesa.
Tras una escueta despedida basada en un apretón de manos y sin cruces de miradas.
Estefanía baja por el ascensor desde la planta 55. Su autoestima ahora estaba por el subsuelo. Estaría mas por debajo que el túnel de la linea de metro mas antigua de Nueva York. Se quitó las gafas de sol para que este pudiera evaporar sus lagrimas al mismo tiempo que cogía su móvil, enviaba un sms a su madre diciéndola que otra vez no. En su mente tachaba una interminable lista de discográficas estadounidenses.
Una vez en la calle, se dispuso a buscar la boca de metro mas cercana, tenía que ir a una sesión de piano, teatro, ir a comprar ropa para el espectáculo, trabajar en el antro de mierda y como no, follar con su novio.