La violencia es bella. Supongo que nos dan mas morbo las cosas tristes, malas, imágenes duras, inteligencia emocional, choque de emociones... Nos hacen sentir a gusto en nuestras cosas y cómodos en nuestras vidas. O nos hunden en la miseria y nos reafirman en nuestra creencia de que el mundo es una mierda.
jueves, 19 de abril de 2012
El polígono industrial destacaba por su lejanía, suciedad, inseguridad y delincuencia. Era de noche, había mas prostitutas que farolas en la avenida principal de ese complejo ya medio abandonado debido a la crisis económica.
Desde aquel descampado, solo se podía sentir el frió, el viento, la oscuridad y la soledad. Pero esto último por poco tiempo. Las luces de la ciudad eran como puntitos fotografiados con una cámara reflex desenfocada, y mi sucio pelo largo no paraba de jugar con esa brisa a unos dos grados bajo cero.
Tras haber perdido mi vista en aquella oscuridad, él me sorprendió.
- Que pasa rubia. - dijo al mismo tiempo que escupía al suelo y sacaba la llave de su viejo coche de segunda mano.
Ella no dijo nada, parecía inmóvil ante su llegada y con una pequeña tímida sonrisa de Mona Lisa se dejaba escapar de sus labios.
- ¿¡Me vas a contestar?! - en ese momento ya estaba aproximándose hacia mi. En su mano portaba una litrona de cerveza ya por la mitad.
- Borracho, como siempre. - comentaba por lo bajo mientras esquivaba su beso. Su todo de desprecio había sido tan evidente como su triste rostro.
- Y que pasa por eso... ¿Acaso te molesta? jajaja - Ya era evidente, estaba borracho. Por lo menos solo borracho, a lo mejor algo mas.
- Sabes de sobra que así das asco y sobretodo vergüenza. Por lo menos te has acordado para lo de hoy.
- ¿Lo de hoy?
- Si, lo de hoy. Lo hemos hablado miles de veces, ya sabes.
- ¿Esa chorrada? Enserio, déjalo - por un momento parecía serio, algo poco habitual en el. - Sabes que te quiero como nadie ¿no? Y no solo yo, mucha gente. No quiero que te vayas.
- Y que vas a hacer, ¿llorar? En eso tengo yo un master. Necesitas un par de clases creo.
- Ya estoy llorando ¿no me ves? - era cierto, estaba llorando como un niño sentado de rodillas en el suelo.
- Donde narices tienes la jeringuilla y la pistola. - dijo mientras miraba hacia el maletero.
- No iras enserio...
- Demasiado, y lo sabes.- En ese momento ella empezó a andar rápidamente, abrió el maletero. Allí estaba todo. - Menos mal que lo tienes, pensé que lo había vendido para drogarte, como siempre.
El chico se mostraba pasivo ante la situación, pero demasiado desconcertado. Su novia era indomable, no tenía solución y menos con eso tan serio.
- No me hagas esto por favor, cambiaré.
- Pero si sabes de sobra que no es por ti, es por todo. No puedo mas y lo sabes. - dijo gélidamente con una suave lágrima por su rostro al mismo tiempo que comprobaba las balas del arma.
- Pero...
- Pero nada, ¿Me ayudas con la jeringa? - Su brazo temblaba, quizás tenía miedo.
- Apáñate tu sola, estas a tiempo de cambiarlo todo.
- ¿Todo? No le importo a nadie. - La jeringuilla ya estaba dentro de sus venas, apretó con fuerza y el mareo fue instantáneo. En ese instante agarró el arma y la disparó con fuerza contra su cabeza. Murió con una pequeña sonrisa de Mona Lisa entre miles de lágrima y litros de sangre esparciéndose por la tierra del descampado.
Su sueño, estaba cumplido.
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