La violencia es bella. Supongo que nos dan mas morbo las cosas tristes, malas, imágenes duras, inteligencia emocional, choque de emociones... Nos hacen sentir a gusto en nuestras cosas y cómodos en nuestras vidas. O nos hunden en la miseria y nos reafirman en nuestra creencia de que el mundo es una mierda.

martes, 28 de febrero de 2012

Su sueño era placentero y sus demacrados parpados decidieron abrirse para mostrar aquellos bellos claros ojos. Su pelo era rubio como la miel y su mirada era sincera, pero estaba realmente muerta. Su enfermedad era cáncer, tenia 20 años y estaba sola. 

Eran las dos de la madrugada, la ciudad dormía, pero ella no podía mas. Siempre la misma y repetitiva pesadilla de sus tutores legales que la maltrataban y abusaban de ella sexualmente, las risas de sus compañeros de estudios riéndose de ella y muchas tardes sola sin saber que hacer. Los días para ella eran como años, nunca había tenido visitas. 
Decidió encender el televisor para ver si se distraía a esas altas horas pero vio que no que no la apetecía ver porno, tele tienda y concursos de llamadas. Apagó amargamente el el televisor y miro por la ventana. En la repisa de ella solamente había botes de pastillas y de fondo, la bella ciudad de Madrid desde la torre del Hospital de la Paz desde la que se puede divisar la colosal mirada de las cuatro majestuosas torres y sus aisladas luciérnagas encendidas. 
Se asomó, y lo único que alcanzaban sus ojos era esa bella panorámica de la ciudad y el ir y venir de ambulancias. 

Se volvió a tumbar en la cama y como siempre, aquella inesperada visita de una lagrima recorriendo su parpado la sorprendió. Ya estaba tan acostumbrada a hacerlo que hasta le gustaba e incluso veía natural e incluso bello y artístico ver llorar a una persona. 
No tenia ninguna expectativa de futuro, sabia que su cáncer era terminal y no podía hacer nada para evitarlo. 
Sus lagrimas no cesaban y sus marcadas y abultadas ojeras le dolían de hacerlo. Estaba decidida a ello.


La cama se quedo vacía, la maquina de bombeo artificial de sangre manaba chorreaba por el suelo blanco en baldosas de aquella gélida estancia hospitalaria, el gotero de oxigeno emanaba gotas como si de un grifo a entre cerrar se tratara. 


Estaba mareada y desorientada, le dolía la cabeza de repente y el dolor en el pecho iba en aumento, sus lagrimas cesaban; pero lo que si recordaba era la salida del hospital. 
En ese mismo instante era el cambio de turno y los médicos no podían controlarla. 
Sus pálidos pies se deslizaban por el suelo, sus manos se apoyaban por las pareces como el arrastrar de su cabeza. La Dama de la Muerte estaba cerca, podía ver como la sonreía diciendo que se acera a ella y que no había marcha atrás. 

Mientras tanto ella iba avanzando por aquel lúgubre pasillo al mismo tiempo que su alma se iba despegando de ella, la boca empezó a expulsar sangre. 

Su muerte estaba cada vez mas cerca. El pasillo ya estaba llegando a su fin a la misma vez que podía ver con mas claridad la puerta principal, era su ultimo esfuerzo. Saco la poca energía que la quedaba dentro y en una ultima carrera las puertas automáticas se abrieron a su paso y la lluvia la empapo la cara. Se tiro al suelo, estaba agotada de intentar morir. Mientras las gotas empapaban sus labios y al mismo tiempo que se cerraban sus ojos, de ella salio una triste sonrisa como señal de que tenia ganas de morir, y en verdad era. 
Su cuerpo se apago al mismo tiempo que en esa madrugada de lluvia en la ciudad de Madrid, una joven chica  de destino desafortunado, decidió quitarse la vida en medio de aquella solitaria explanada del Hospital de la Paz. 

lunes, 27 de febrero de 2012


Cogía su mochila en mano y con una tímida sonrisa siempre se despedía de mi.
Siempre echare de menos esas mañanas en las que mi mayor alegría era ver como se peinaba su tímida coleta en su tocador.
Siempre iba metida en sus sentimientos desconocidos para mi. Nunca llegué a saber sobre ella, pero la quise como una debe de merecerse.
Siempre sentía que iba a perderla para siempre y nunca compartimos el mundo.

Siempre me alegro de haber por lo menos el brillar de sus dientes en una sonrisa.
Era una niña muy divertida, pero lo hecho esta hecho.
Siempre intento capturar cada minuto y consolarme llorando de que por lo menos eso perdurara.
Esa sensación de cuando nos cogíamos de la mano y se rozaban sus tímidos dedos con los míos.
Cada vez que me reafirmo en el saber, ella comenzaba a vivir su vida.

Sus somnolientos ojos empotrados en la mesa del desayuno mientras bostezaba y yo le preparaba su vaso de leche con galletas.
Es un sentimiento de culpa que nunca podre llegar a negar.
Planeaba aventuras en remotos lugares con nosotros, pero ella podrá visitarlos ahora mismo en cualquier parte.
Sin duda, Dios quiso llevarse a mi hija y lo único que puede remediarlo es este amor incondicional que siempre sentiré por ella.

domingo, 26 de febrero de 2012


Nueva York nunca duerme ,aquel chico tampoco. El dolor de cabeza, las lagrimas y el sabor a boca seca eran sus únicos amigos. Estaba apoyado en la cama inmerso en sus pensamientos , ya estaba cansado de llorar y le moqueaba la nariz. Nunca dejaba de preguntarse por que Dios le había regalado esa vida, no estaba a gusto con ella y estaba harto de todo ese mundo de la monotonía, era como si nunca avanzara el tiempo en su corazón. Se tumbo en la cama, antes había tomado una pastilla para calmar ese atornillante dolor.

Estaba muy cansado, quería dormir, pero en esos momentos en los que entre abrimos los ojos le sorprendió aquel reloj que estaba situado en su mesilla. Sabia de sobra que no era suyo ¿Que hacia allli? ¿De quien era?
Se incorporo en la cama y con un leve bostezo lo cogió.


Era realmente antiguo pero preciosamente bello, y sobretodo, vintage. Amaba las cosas antiguas, quizás los tiempos pasados decían que eran bellas épocas mejores. Tras mirarlo y manipularlo delicadamente se fijo en que tenia un extraño botón. Lo presionó.

Y los gritos de la vecina de al lado gritando a su gato cesaron, se asomo a la ventana y la Quinta Avenida estaba totalmente paralizada. Rabia parado el tiempo. Empezó a reírse, no podía ser cierto, estaba realmente sorprendido e incrédulo. Nuevamente pulso ese botón metalizado bañado en plata de ley. Y la vecina seguía gritando a su gato y los claxons, luces de neón, voces de personas y el vibrar del metro volvían a ser ciudadanos de Nueva York. El chico se quedo boquiabierto, ¿le estaba pasando esto realmente a él? No podía ser posible.

Volvió a parar el tiempo y cogiendo su cazadora favorita se aventuro a la azotea de su edificio. Una decisión inmadura y cobarde, pero era lo que había decidido.
Se sentó sobre el borde del rascacielos metálico y de enormes cristaleras. Salto al vacio, y su cuerpo caía a una velocidad que en sus últimos segundos de vida realmente le asustaban. Su cuerpo se iba a estrellar en el suelo y iba a despedirse del mundo. Ya tenia el asfalto a un centímetro de sus preciosos y enrojecidos ojos.


Se incorporo violentamente en su oscuro cuarto, estaba sudando y tenia el corazón a cien por hora, no podía creer lo que había soñado. Lo estaba pasando mal realmente, pero nunca seria tan necio de arrebatarse el mayor regalo del mundo, la vida.
Pero nuevamente se sorprendió, y esta vez el corazón doblemente creció en velocidad, sudaba mas rápido y estaba mas pálido que un folio.

Ese reloj estaba en su mesilla.
El sonido se escapaba del túnel del metro. Los letreros del anden ya indicaban el siguiente tren con su destino y linea correspondiente; ese era su metro. Cogió su mochila y la agarro con todas sus fuerzas, se acerco levemente hacia la linea amarilla de separación del tren. El convoy irrumpió con fuerza y ruido en el anden, su flequillo voló un poco. La plataforma vibraba con el traqueteo típico del suburbano de esa ciudad.


El tren freno con chirriante suavidad, las puertas de abrieron. La megafonia anunciaba la presencia de dicho metro. El chico cerro los ojos y de el salio un profundo suspiro. Comprobó que tenia todas sus pertenencias en mano y entro en el último vagón del aquel largo y estrecho tren. Una vez dentro, el chico confuso empezó a buscar un sitio libre. El unico que diviso fue un pequeño compartimento de cuatro asientos libres, era el perfecto.


Dejo la mochila en el asiento de su lado izquierdo. Guardo el billete de ida de aquel efímero viaje que le iba a marcar la vida, pero era lo que el había madurado y decidido entre sonrisas y lagrimas. Cogió los auriculares y los clavo en su Smartphone, puso su canción favorita, de su grupo favorito, digamos que la a que ti mas te guste. De el salio una ligera sonrisa gracias a su música, tras eso, empezó a mirar todas sus fotos y a cargar todos los perfiles de sus redes sociales. El viaje era corto y no tenia que hacer ningún transbordo pero había que matar el tiempo.
Tenia pocas novedades, después de comprobarlas y responder salio del chat, no quería hablar con nadie asi que decidió sumergirse en sus recuerdos inmortales, en sus fotos. Amigos, lugares, sonrisas, meriendas, canciones, detalles que no había mirado, cenas, noches eternas... iba a echar muchas cosas de menos. De lo que mas se arrepentía es que no se había despedido de nadie. Una vez que hubiera llegado a aquel remoto lugar les avisaría de su nueva presencia. Tras esos melancólicos momentos bloqueo su teléfono móvil y decidió cerrar un momento los ojos. Pero como siempre, en cada trayecto de transporte publico, los ojos del desconocido de enfrente siempre te sorprenden e incluso pueden llegar a intimidarte. Tras unos segundos de fija mirada con la trajeada mujer de enfrente - que lo mas seguro que que fuera una ejecutiva de camino a su ajetreado rascacielos de acero y cristal - retomo nuevamente el cerrar sus oscuros y castaños ojos apoyando su cabeza en el cristal.
El traqueteo, la velocidad y la megafonia son unos de los pocos impedimentos que siempre te encuentras para dormirte en el metro, pero ese chico estaba realmente somnoliento de la noche anterior. Milagrosamente no se paso de parada, le despertó el vibrar de las puertas cuando se cruzaba con otro tren en sentido contrario por el túnel. Frotándose levemente los ojos al mismo tiempo que bostezaba los altavoces anunciaban la próxima parada, era la estación de trenes. Cogió su mochila y se aproximo a las puertas. El convoy freno con la misma suavidad chirriante del principio e impaciente no cesaba de presionar el botón de apertura automática. La megafonia y el ir y venir de personas era ensordecedor, era la estación central. Una vez alli tras atravesar kilómetros de pasarelas automáticas y escaleras mecánicas llego al vestíbulo central. En el habitaban carteles informativos, miles de pantallas publicitarias animadas y un precioso reloj de aguja típico de toda estación de ferrocarriles.

Ya había comprobado los horarios por Internet, pero quería asegurarse asi que perdió su mirada en aquellos inmensos y cegadores paneles informativos. No había retrasos y el tren estaría en su hora y anden correspondiente. Se dirigió vagamente rápido hacia él.

Estaba muy cansado, se tumbo en el suelo y saco su cámara para echar algunas fotos a aquel sitio. Seguidamente encendió un cigarrillo, y lo fumo con todas las ganas del mundo. La megafonia y la gente a su alrededor eran su unica compañía en aquellos momentos. De pronto Su bolsillo empezó a vibrar, era su móvil, era su madre. Se levanto lleno de furia y estampo el móvil contra las vías. Gracias a Dios no se le escapo una lagrima mas, ya tenia los ojos secos de su vida entera.
El sol era realmente cálido en esas fechas acostumbradas a un par de grados de menos. Los altavoces ya anunciaban su tren. Se aproximo al extremo del anden mas alejado. Su vagón era el ultimo y quería asegurarse de su sitio pegado a la ventana. El tren ya estaba situado y estaba lleno, tenia que escupir todos los viajeros antes de que el se aventurara en su destino vital.

Se aparto para dejar salir al resto de personas.

Justo al lado de el pasaba aquel ángel disfrazado de demonio. El terrorista suicida no solamente quería que muriera gente, si no que quiso el destino que también muriera aquel chico.
Pronunciando unas palabras en árabe a voz en grito y tras haber alarmado a toda la gente del anden y al chico incluido. La carca explosiva reventó y la onda expansiva y el fuego apagaron los pulmones y el corazón del chico, pero despertaron los gritos de toda la estación entera.

Aquel chico, que solamente quería huir de su casa, no solamente empezó a aventurarse en su decisión, si no que se aventuro finalmente con la muerte y el destino fatal.

viernes, 24 de febrero de 2012



Hace tiempo que nos da igual lo que diga la gente.
Nosotros mismos somos quienes creemos en nosotros mismos.
Cree en tus ideales y camina en libertad.
Espero que nunca nadie se olvide de esto y lo mas importante es que nadie nos lo arrebate.
Sabemos la verdad ¿Quieres conocerla?
Ya basta de toda esa mierda, me ha soltado las cadenas y rompí la brújula.
No es que sea un monstruo, pero nací con mi libertad y un corazón enormemente puro ¿Quieres compartirlo? No te preocupes por mi, siempre me escucho a mi mismo antes que al de al lado.



Soy un asno, un rebelde degenerado al que todo el mundo quiere pegarle patadas en el culo.
Estoy orgulloso de ello. Levanta el puño si prefieres pelear a aguantar, la paciencia mía tiene su gran limite pero el vaso se ha desbordado.
Un inadaptado social que masco chicle como una barrio bajera y fumo en tu cara. Soy muy absurdo, pero la gente me quiere y me valora por esa maquina de sangre que tantos sentimientos me acumula. Soy tan malo... Me importa una mierda. Me encanta cuando somos unos dementes.
Soy un perdedor que hace tiempo tuve que aceptar mi Game Over y largarme bien lejos de esta jaula de grillos.



Soy como cuando los bebes pillan una rabieta y no pueden contenerse hasta que tiene su ansiado capricho. Mi capricho eres tu, ¿Te vas a dar cuenta? ¿Quieres aparecer pronto? Se me esta cansando la mano de mantener la mano en el horizonte. Desearía tener dinero pero no encuentro empleo y las deudas de la droga se me acumulan, necesito pagar a esas putas... Un criajo inmaduro egoísta me volví al cerraros a todos mi corazón. Pégame ¿Te atreves o solamente impresionas a tus amigos? Mis padres discutían hasta su divorcio porque les arruine la vida.



Esta sera mi época de cantar victoria ¿Quieres apuntarte?
Soy un chico malo y sobreviviré, pero solamente son inmortales los Dioses.
Aparento tomar decisiones correctas, pero en el colegio me perdí la lección de diferenciar el bien del mal.
Soy un chico malo y esta sin duda, es mi vida.
Nunca dejare de ser inseguro si mi corazón es puro.
Seguiremos siendo buenos si somos chicos malos.
Lo que tengo claro es que no soy ese típico bebe,
soy un chico malo como mis padres me hicieron.
Estoy empezando a estar de moda, y por eso me odias.
Soy un chico malo, así me hicieron ellos.
Dame tu dinero, necesito sobrevivir.

martes, 21 de febrero de 2012


La mejor parte del día era cuando su madre la mandaba a la lavandería, allí estaría ella, esa preciosa chica rubia de ojos claros que con tímida mirada siempre la sonreía.
La manera de la que se mueve, como camina por aquellos escuetos e insípidos pasillos cuya única funcionalidad era dejar tu ropa sucia. Pero para ella, era pasarse unos veinte intensos minutos de su vida contemplando a su amor platónico. Era realmente bella, su voz dulce hacia que nunca se atreviera a mirarla a los ojos y tartamudear al entregarle los diez dolares por el servicio prestado.

Nunca podría conseguirla eso lo tenia claro. Ser lesbiana en secreto para su familia y parte de sus amigos era una tortura. Aparentar lo que no eres la carcomía por dentro, nunca se atrevía a dar el paso para liberarse.
Todas esas noches en las que tus amigos son la almohada, tu música, tus pensamientos y las lagrimas las vivía muy de cerca. Esa chica morena, que se masturbaba pensado en esa chica decidió pasar toda su juventud en silencio y escondida tras una fachada que la ocultaba. Siempre que bajaba a esa tienda de su barrio, sentía una atracción fatal, como que esa dependienta corriente y bella al mismo tiempo, la dijera que tenia que desplegar sus alas y volar. Se amaban.

Se estremecía en sus entrañas llorando y sintiéndose culpable de su situación. Su vaso lo inclinaba el mundo y ella padecía de tristeza. Ahogando sus penas en alcohol sentada en aquella mugrienta barra de bar no la conducían  a nada, pero todo ser humano necesita válvulas de escape si no queremos explotar.
Las lagrimas solitarias que empapaban sus ojos secos, eran como estrellas en la noche, el rimel se le corría y hábilmente cogía un clenex para no estropear su maquillaje.

Tan feliz que moriría ella si la confesara todo su amor, pero el destino dictó lo establecido y no podía hacer nada. Solamente la quedaba la posibilidad de llegar a ser amigas, pero ¿para que? Ella quería sentir el frotar de sus labios contra los suyos. Arriba en las nubes se sentía bien alta, pero todo su rascacielos se desmoronaba al volver a la realidad.
Tan vanidosa consigo misma era, y no se sentía para nada culpable. Tras retirarse todo el maquillaje que luz daba al espejo del alma, su rostro; iba directamente a su cuarto y con la oscuridad y la intimidad como compañeras se masturbaba nuevamente hasta llorar y caer dormida.
Estaban juntas, no sabia como había podido aceptar una cita con ella pero estaba probando el sabor de sus labios a la luz de un intenso luminoso verde de un Starbucks. Las dos juntas se besaban apasionadamente, palpaban el desnudo de sus cuerpos, la una acariciaba la otra, y sus vaginas estaban cerca de correrse. Habían ido a su cuarto, tenia la casa sola y había que aprovecharlo. Era una escena que no olvidaría jamas.

Su móvil empezó a sonar; ¡mierda! Era su madre:
- Cariño, ¿que tal estas?
- Bien mama ¿y tu?
- Bien, pero ¿has hecho los recados?
- Si ya baje hace un rato a por el pan y el perro esta bien sacado.
- Cariño, como siempre te olvidas de ir a  lavandería, ¡parece que lo esquivas! BAJA INMEDIATAMENTE

Se puso las bragas rápidamente y se puso la primera ropa que vio encima de su cama. No soportaba que la interrumpieran mientras se masturbaba.


lunes, 20 de febrero de 2012

Abrió la puerta de su casa corriendo, de ella solamente se escapaban gritos, de sus ojos lagrimas.
Bajaba corriendo las escaleras, parecía que huía de aquel violento lugar en el que se había crecido. Sabia como reaccionar ante esas situaciones. Pero era un niño, un niño que tenia que crecer a pasos forzados para comprender su complejo entorno.

Ya estaba en el portal, salio corriendo con la misma rapidez hacia la calle, y se fue a su lugar favorito. Ya estaba solo, podía llorar con tranquilidad; sus manos temblorosas le secaban las lagrimas que no cesaban de sus ojos .A la misma vez que sus piernas, voz y brazos. Otra vez había presenciado la misma escena, pero esa vez tuvo que intervenir y salio escaldado. Dicen que cuando dos perros se pelean lo peor que puedes hacer es separarlos por que te pueden morder a ti.

 Pues eso le paso a él. Se fijo que tenia sangre seca en su nariz, le dolía mucho; hecho un poco de saliva en las manos y se limpio la mancha. No paraba de llorar, las lagrimas y los malos recuerdos que habían crecido con el y que le acompañaran el resto de su vida eran en ese momento sus compañeros de estancia. Siempre que lloraba se le venia a la cabeza la frase que le decía su abuela para animarle: '' cuando mas lloras menos meas '' . Amaba a esa mujer, esa vieja mujer de gafas vintage y de pelo enlacado canoso, era quien verdaderamente le había criado y trasmitido esos valores de amor y cariño que tanto comparte actualmente.
Seguía llorando, los temblores y los nervios cesaban, pero su corazón latía a mil por hora y esas escenas nunca las superaría. Le iban a marcar la vida de por vida, eso lo tenia claro. Actuaria así por diversos motivos, era sensible, pero a la misma vez muy extrovertido y social, pero tenia un corazón muy débil que a la mínima se estremecía. Una mente muy compleja quizás para tan corta edad.


Todos los niños crecen felices, pero el ademas de feliz tuvo que hacer frente a cosas de las que nunca se atreve a hablar y si las habla es con gente que de verdad le van a escuchar y querer de por vida. Sabia desde siempre que a los niños de su temprana edad no se les trataba así, pero tenia que asimilarlo.
Ese niño tras años de preguntas sin respuesta, obtuvo todas las soluciones del acertijo manos de su padre, una conversación entre lagrimas y abrazos que nunca olvidara jamas y que le da fuerzas para luchar en todo; en especial por que los hijos que el traiga al mundo, serán las personas que mas se rían por segundo en su infancia.

Ese niño ahora tiene una edad lo suficientemente madura como para ver las cosas desde otras perspectivas, pero su débil corazón, ante esas situaciones que siempre se repetían, se volvía a resentir y le hacia nuevamente llorar. Llorar como aquel niño de seis años con sangre en su nariz.






domingo, 19 de febrero de 2012

Conocí a una chica en Los Angeles.
Su pelo moreno destacaba entre las otras, y esos ojos marrones intensos iban a ser inconfundibles en mis sueños desde aquel crepúsculo de Long Beach.
Nunca olvidaríamos esa primavera nos prometimos.
Su piel morena no me importaba, ni su acento tampoco. Solamente la amaba como a nadie en el mundo.
amaba pasarme tardes enteras con ella tiradas en la cama mientras tocábamos la guitarra; ella cantaba en ocho los acordes de dos barras.
Nos enamoramos, pero nunca nos pudimos casar. Por esa época el estado de California no había aprobado el matrimonio homosexual.
En esas patrioticas tierras no la quedaba otra que hacerse pasar por americana, americano, America.
Nunca me contó como cruzo la frontera, siempre lloraba en el intento.
Fingir una nacionalidad de la que no eres participe para ella era un sufrimiento. Nunca llegaría a tener ese ansiado pasaporte con el Águila de los Estados Unidos.
Ella vino ademas de para follar conmigo todas las noches, hacer una vida puramente americana, pero estas leyes que discriminan a todo que no sea estadounidense hizo que todo quedara en un sueño.
Mis canciones eran una revolución por la época, el gobierno estaba con la mosca detrás de la oreja. Mi corazón me duele por ella y por tanta gente como ella. Pudimos haber ido a Europa, un viernes de verano de Agosto ,y habernos casado allí felizmente pero todo quedo en un craso error.

Llorare por ti, he luchado por ti, con lo mucho que te amo yo. Lucho por que me importas. Bésame, yo no hablo tu idioma pero mi sueño es aprenderlo.
Juro que te visitarte todos los domingos en la cárcel, incluso iré a México a por ti. Por que es anoche en la que la policía te detuvo por ser una inmigrante ilegal, hispana y homosexual en la que dijiste que nunca intentara atraparte, nunca la he olvidado jamas.
Siempre vivimos al margen de la ley, esa ley tan AMERICANA.

Jueves por la mañana y como siempre lloviendo. Era excepcional el dia en el que no lloviera en aquel pueblo del norte de Francia.
Louise como cada mañana se levantaba sobre  las diez en punto ya pasadas. Su despertador sonaba puntual, pero permanecer en la cama unos minutos mas es algo que nadie puede perdonar. Se incorporaba, se lavaba la cara en aquel sucio y agrietado espejo y finalmente bajaba a desayunar su almuerzo de un café bien cargado y una mini baguette de mantequilla. Un desayuno francés en su esencia. Se vestía con sus atuendos tipicamente pueblerinos y se dirigía a la orilla del río. Añoraba su infancia y toda su vida pasada en general. Aparte de que sus hijos casados y que le había dado una buena manada de nietos que vivían en París; su quería mujer murió la semana pasada. En ese sitio, en ese apaciguo lugar se había besado de namorados, se había bañado sus hijos y paseaban todas las tardes libres que tenían.




Pero él no habia muy bien parado profesionalmente. sus sueños de emigrar a la gran capital fueron truncados por su padre. Heredo el oficio de su progenitor. Se encargaba del cementerio del pueblo.
Ya se habia acostumbrado a todo tipo de comentarios y sobretodo a aquella profesion.
Las caras de tristeza, sollozos y gritos de desesperanza eran sus compañeros desde que tenia 16 años.





Esa necropolis en la que las animas deambulaban era su lugar de trabajo. Pero esa tarde lluviosa iba a ser excepcional. Como de costumbre en la entrada había unas lapidas para poner en los nichos o tumbas correspondientes, Pero ese día no había ninguna. Decidió dejar sus cosas en la pequeña oficina que el poseía y coger un paraguas para pasear por aquel mortuorio parque. Su mirada alcanzaba hasta la cruz o el ángel mas alejado del lugar, pero su mirada se detuvo y tiro el paraguas al suelo. Algo le sorprendió.
Un angel estaba vivo, y era una mujer. Pelo negro cardado, ojos castaños y labios claros. Sus manos de porcelana portaba una lapida. La mujer le sonrió entre lagrimas y le dijo que se acercara.
Lousie aceleraba sus pasos torpemente por el barro y los charcos que tenia que esquivar. Esa bella mujer llevaba puesto un vestido negro. Sus dientes eran como el marfil y sus lagrimas de color violeta.
Apoyó la lapida en sus pies y de la nada apareció un piano.
La ángel le pidió que se sentara al lado suya de y que escuchara con precisión.
Esa canción emociono al pobre anciano, se puso las manos en sus arrugados ojos y comenzó a llorar sin cesar. Todos esos recuerdos al lado de su mujer se desmoronaban. Vacaciones, hijos, noches eternas haciendo el amor, sus nietos, su ropa, como cocinaba... La tenia presente todos los días. Parece increíble como pasan los días. O mejor dicho, como pasa la vida en general.
Nunca la olvidaria.

La cancion ceso. Aquella mujer, le miro, se abrazaron.
La mujer se levanto de la comoda banqueta del piano y ocupo un lugar vacio del cementerio. Cogio la lapida y con su palido dedo escribio el nombre de Lousie.

'' Louise Renó 1932-2012 '' 

Aquel hombre cayo en la cuenta que estaba justo enfrente de la Dama de la Muerte. Era muy bella la verdad. Pero En ese instante calló en que su muerte iba a ser inminente.
La mujer se acercó a el y le beso suavemente. Retiró el rostro de sus labio y le sonrió de nuevo entre lagrimas. Colocó su lapida en la hierba, y se fue.