La violencia es bella. Supongo que nos dan mas morbo las cosas tristes, malas, imágenes duras, inteligencia emocional, choque de emociones... Nos hacen sentir a gusto en nuestras cosas y cómodos en nuestras vidas. O nos hunden en la miseria y nos reafirman en nuestra creencia de que el mundo es una mierda.
martes, 21 de febrero de 2012
La mejor parte del día era cuando su madre la mandaba a la lavandería, allí estaría ella, esa preciosa chica rubia de ojos claros que con tímida mirada siempre la sonreía.
La manera de la que se mueve, como camina por aquellos escuetos e insípidos pasillos cuya única funcionalidad era dejar tu ropa sucia. Pero para ella, era pasarse unos veinte intensos minutos de su vida contemplando a su amor platónico. Era realmente bella, su voz dulce hacia que nunca se atreviera a mirarla a los ojos y tartamudear al entregarle los diez dolares por el servicio prestado.
Nunca podría conseguirla eso lo tenia claro. Ser lesbiana en secreto para su familia y parte de sus amigos era una tortura. Aparentar lo que no eres la carcomía por dentro, nunca se atrevía a dar el paso para liberarse.
Todas esas noches en las que tus amigos son la almohada, tu música, tus pensamientos y las lagrimas las vivía muy de cerca. Esa chica morena, que se masturbaba pensado en esa chica decidió pasar toda su juventud en silencio y escondida tras una fachada que la ocultaba. Siempre que bajaba a esa tienda de su barrio, sentía una atracción fatal, como que esa dependienta corriente y bella al mismo tiempo, la dijera que tenia que desplegar sus alas y volar. Se amaban.
Se estremecía en sus entrañas llorando y sintiéndose culpable de su situación. Su vaso lo inclinaba el mundo y ella padecía de tristeza. Ahogando sus penas en alcohol sentada en aquella mugrienta barra de bar no la conducían a nada, pero todo ser humano necesita válvulas de escape si no queremos explotar.
Las lagrimas solitarias que empapaban sus ojos secos, eran como estrellas en la noche, el rimel se le corría y hábilmente cogía un clenex para no estropear su maquillaje.
Tan feliz que moriría ella si la confesara todo su amor, pero el destino dictó lo establecido y no podía hacer nada. Solamente la quedaba la posibilidad de llegar a ser amigas, pero ¿para que? Ella quería sentir el frotar de sus labios contra los suyos. Arriba en las nubes se sentía bien alta, pero todo su rascacielos se desmoronaba al volver a la realidad.
Tan vanidosa consigo misma era, y no se sentía para nada culpable. Tras retirarse todo el maquillaje que luz daba al espejo del alma, su rostro; iba directamente a su cuarto y con la oscuridad y la intimidad como compañeras se masturbaba nuevamente hasta llorar y caer dormida.
Estaban juntas, no sabia como había podido aceptar una cita con ella pero estaba probando el sabor de sus labios a la luz de un intenso luminoso verde de un Starbucks. Las dos juntas se besaban apasionadamente, palpaban el desnudo de sus cuerpos, la una acariciaba la otra, y sus vaginas estaban cerca de correrse. Habían ido a su cuarto, tenia la casa sola y había que aprovecharlo. Era una escena que no olvidaría jamas.
Su móvil empezó a sonar; ¡mierda! Era su madre:
- Cariño, ¿que tal estas?
- Bien mama ¿y tu?
- Bien, pero ¿has hecho los recados?
- Si ya baje hace un rato a por el pan y el perro esta bien sacado.
- Cariño, como siempre te olvidas de ir a lavandería, ¡parece que lo esquivas! BAJA INMEDIATAMENTE
Se puso las bragas rápidamente y se puso la primera ropa que vio encima de su cama. No soportaba que la interrumpieran mientras se masturbaba.
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