La violencia es bella. Supongo que nos dan mas morbo las cosas tristes, malas, imágenes duras, inteligencia emocional, choque de emociones... Nos hacen sentir a gusto en nuestras cosas y cómodos en nuestras vidas. O nos hunden en la miseria y nos reafirman en nuestra creencia de que el mundo es una mierda.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Ese mismo sueño la aterrorizaba todas las noches, ella muerta, con la unica amiga que llego a tener en aquella aventura llamada la vida.
Afortunadamente, aquello era un sueño no muy alejado dela realidad.
Como cada mañana se despertaba en aquel idílico parque de la ciudad de Londres, Hype Park, se incorporaba frotandose levemente los ojos ... y todo era igual, la misma monotona vida de sin techo. 
Como cada fria mañana, siempre se entretenia danzando entre las ramas de los arboles de aquel verde  y frondoso parque, era uno de sus pequeños placeres que podia permitirse. Tras jugar un instante con los patos  y las ardillas comunes de todo parque de Inglaterra, subia a la zona mas alta de Hyde. Alli, ella se sentia grande, la reina del mundo, la reina de su humilde y maravilloso mundo. Ella siempre decia que trabajaba en el Club de carretera de '' El Equipo A'' pero se habia escapado tras estar hundiendo sus sueños en el alcohol, condones y drogas. 
Tal vez era ella culpable de su situacion actual, quien sabe, o es que todos estamos predestinados a ocupar un lugar en el mundo. En su caso, y si hubiera sido este ultimo, el mundo la tomo con la pobre.

Siempre se acercaba al centro de la ciudad a vender periódicos con una tímida sonrisa a todo transeúnte que lo desease, pero como siempre en estos caso, nadie compra y nadie la hace caso. Alguno que otro paraba para comprarla ese The London Times Journal, un periodico de poca monta, pero que gracias a el se podia sacar unas pocas libras para sobrevivir en aquel infirno de ciudad. 
Siempre se detenia en los tipicos puestos de flores, se quedaba embobada viendo aquellas preciosas rosas que nunca nadie la regalo o que no pudo comprarse. Mientras Londres empezaba a dormir, ella seguia despierta deambulando por las calles viendo como la gente volvia del trabajo ajetreada y estresada por ir a la estacion de metro mas cercana. 
Siempre la acompañaba una manta a rayas cruzadas que la habia regalado su madre, era su unico recuerdo de infancia.
Siempre en la misma esquina, en la mista entrada del H&M de Oxford ST pasaba sus noches con su vaso de cafe del Starbucks para que algun londinense generoso le diera alguna libra que otra.
Se caracterizaba por su mirada perdida en un infinito cercano, sus ojos llorosos, el rimel muy corrido, y un look muy poco cuidado. A ella la daba igual que la gente la mirara mal por el simpre hecho de ser una joven de 20 años que estaba en la calle, ella ya habia pasado por cosas peores de pequeña en su pais de origen. 
Siempre pensaba en sus cosas, miraba a la gente de la calle haciendose una ligera idea de donde trabajaban, que si tenian hijos... etc ... pero casi siempre terminaba a lo mismo, ¿ cuanto tiempo pasaria mas en la calle ?
Afortunadamente siempre iba a un albergue municipal en el que por lo menos nunca pasaba mucho frio. En el triste espejo de esa habitacion solitaria, humeda y fria, la chica semi desnuda se aseaba como de costumbre. su mirada, parecia que la daba asco estar desnuda , una especie de mezcla entre vergüenza y tristeza. Se pintaba los labios, se ponía los mejores pendientes que tenia, un poco de Make Up y ya estaba lista. 
Normalmente trabajaba en la carretera que unía una zona industrial con el barrio de Osterley, cerca de Heathrow. Con una mirada indecisa pero seductora siempre preguntaba lo mismo, ¿donde? ¿cuanto?. Desde luego ella nunca pasaba de las 50Libras por hora de servicio.
Esa vez le toco un hombre maduro pero adinerado, estaba asombrada de tanta riqueza junta en una gran mansión de las afueras. Pero el trabajo era trabajo, entre besos y acaricias  llegaba la hora de desnudarse y hacer el trabajo que la correspondía.
La mayoría de las noches igual, ella ya estaba acostumbrada, pero al terminar cada polvo con aquel o aquella desconocido o desconocida siempre se derrumbaba a llorar en silencio mientras se vestía y se iba de la casa.
El dinero que sacaba siempre se lo gastaba el lo mismo, sus vicios, simplemente alcohol y drogas. Para ella y para toda persona así son las únicas  vías de escape con las que se puede contar. 
Tras haberse metido cuatro rayas, todo era lo de siempre, dormir. Mañana la esperaba el mismo día, a lo mejor con algún que otro cambio, una novedad, una anécdota ... Pero de terminar a las 11 de la noche de puta no la libraba nadie, por algo la habían traído ilegalmente desde ese remoto país del que nunca jamas quiere recordar su nombre.
Tras una fachada siempre hay una gran historia.

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