La violencia es bella. Supongo que nos dan mas morbo las cosas tristes, malas, imágenes duras, inteligencia emocional, choque de emociones... Nos hacen sentir a gusto en nuestras cosas y cómodos en nuestras vidas. O nos hunden en la miseria y nos reafirman en nuestra creencia de que el mundo es una mierda.

martes, 14 de febrero de 2012


Eran las tres de la madrugada, la ciudad dormía y el todavía seguía despierto. Las pastillas no hacían efecto y mataba el poco tiempo que le quedaba mirando por la ventana de su cuarto aquella vista urbana que precisaba.
Se fijo en el reflejo que proyectaba el mismo en la ventana de aquella oscura estancia. Los labios secos, ojeras, los ojos rojos, el pelo despeinado y sucio, con barba de dos días... nunca había estado así. A el no le gustaba ir como un espantajo por la vida, era una de las personas mas pulcras, guapas y elegantes que podías conocer. La cajetilla de tabaco ya la había terminado, se acerco a la nevera y todas las cervezas ya estaban terminadas; para las drogas no tenia dinero.
 Sabia de sobra que el principal culpable se su situación era él mismo. Sin amigos, sin trabajo, sin amante, sin familia... todo; lo había perdido todo. Su pequeño apartamento olía a cerrado y sucio durante días. Se acerco al salón. Ropa por el suelo, la mesa rota, la televisión encendida en modo Mute, los cuadros que el pinto durante su fracasada carrera como artista destrozado y algunos quemados... era espantoso entrar en ese pequeño piso céntrico. Cabizbajo, con los hombros flexionados, semidesnudo, se paseaba como de cual loco se tratara por cada estancia. Sabia que la decisión que había tomado era la mas cobarde, pero para el era la mas efectiva.
¿Saltar al vació? NO; aparte de que el ya salto en paracaídas hace unos años, el quería algo mejor, algo con lo que el sufriera. Fue a la terraza, lleno de rabia rompió la cristalera de un puñetazo que izo que se le ensangrentara la mano, y cogió el bidón de gasolina que había comprado hace unas semanas y lo esparció por cada esquina de su casa. Inmediatamente se dirigió a su escritorio, como es de imaginar, tan desordenado y sucio como el resto de su casa. Aparto de un golpe todos los papeles contra el suelo y cogió un folio. Escribió todo lo que se ocurrió en ese momento. Ya tenia una idea preconcebida pero era el momento de plasmarla.
Si estas leyendo esto es por que ahora mismo no existo, (...) .


 
Creo que todos nos imaginamos el resto. Estaba acabada, repaso las tildes y faltas ortográficas a pesar de las manchas de sangre y lagrimas y la  puso en la puerta de su piso con un trozo de celo. Era el momento, era la noche perfecta, la noche que el había marcado en su viejo calendario. Sonrió, pensó en su vida, haciendo un serio análisis de todo. Cogió el mechero,  lo encendió, y lo estrello contra el suelo. Toda la casa prendió en llamas, él, también.

No hay comentarios:

Publicar un comentario